Una nación joven

Los inmigrantes son la fuerza laboral del futuro en Estados Unidos

Japón tiene la población más vieja del mundo, con una fuerza laboral en declive y una economía que se encoge. ¿Va los Estados Unidos por el mismo camino?

En realidad, va envejeciéndose rápidamente toda la población mundial, la mayor es el Japón; un cuarto de su población tiene 65 años o más, seguido por Italia, Alemania y otras naciones europeas, según Paul Hewitt, quien fue subcomisionado para temas de políticas con la Administración del Seguro Social.

Japón no sólo tiene un índice de natalidad declinante, sino que también tiene una de las políticas más restrictivas de inmigración en el mundo. Las naciones reponen sus poblaciones laborales mediante índices de natalidad crecientes e inmigración.

Reducciones tanto en el número de trabajadores como en el de consumidores pueden combinarse para crear tremenda adversidad económica, advierte Hewitt.

Estados Unidos siempre ha percibido la inmigración como una manera de reponer y alcanzar sus necesidades laborales. Mientras que las políticas migratorias del Japón han dado como resultado una sociedad isleña homogénea, nosotros aquí acogemos a los inmigrantes de todas las naciones. Actualmente, estamos pasando por momentos de dificultad económica, agravada con la jubilación de las generaciones nacidas entre 1948 y 1964 (los llamados ‘baby boomers’), quienes comprenden un cuarto de la población nacional. Según el Immigration Policy Center, “La jubilación de los baby boomers hará que se desacelere el crecimiento de la fuerza laboral de manera importante durante la década a venir. No obstante, al mismo tiempo, crecerá la demanda por nuevos trabajadores que reemplacen a los que se jubilan de la fuerza laboral”.

Estas son las malas noticias.

Las buenas noticias son que existe un conjunto de nuevos trabajadores y contribuyentes- los inmigrantes.Son una población joven con familias en plan de crecimiento, con una fuerte ética laboral y un espíritu emprendedor. Con cada nueva ola de inmigrantes, nuestro sistema de valores queda renovado con su voluntad de soñar, arriesgarse, trabajar y perseverar.

Los puestos de tacos que brotan ahora por todas partes en nuestras comunidades nos recuerdan a otros inmigrantes, tales como a Maurice Warshaw. Nacido en Rusia, Warshaw se convirtió en uno de los grandes filántropos del estado de Utah y fundador de las hiper tiendas Grand Central, ahora con el nombre de Smith’s Marketplace. El comenzó con una carretilla con frutas. Fueron inmigrantes los que fundaron este país y son los que continúan renovando nuestra economía y el Sueño Americano.

La nuestra siempre ha sido una tierra de esperanza y oportunidad. Le dimos la bienvenida al mundo que llegaba a nuestras orillas. Es esto lo que nos hizo fuerte. A diferencia de otras naciones, nuestros inmigrantes no se quedan aislados. Se asimilan al tejido de nuestras comunidades.

En vez de escuchar a los que nos dividen y que debilitan nuestra economía, deberíamos mirar hacia un futuro donde nuevamente percibimos la llegada de personas nuevas como la llegada de ojos nuevos y energía nueva para nuestra nación. Deberíamos percibir la inmigración como una aportación de nuevo vigor. No deberíamos dejar que los políticos oportunistas exploten nuestros temores sobre el futuro. De lo contrario, deberíamos ver a los inmigrantes como recursos nacionales.

La fuerza laboral de mañana está dentro de nuestros salones de clase, esperando que se abran las puertas de la oportunidad. Esa es nuestra inversión en el futuro. Tales como los inmigrantes de antaño, lo que ahora piden es sólo la oportunidad de ayudar a sus familias y a sus comunidades. Una nación se vuelve vieja sólo cuando su gente deja de pensar en lo nuevo. Nos toca a nosotros mantener vivos nuestros sueños.