El peligro que representa Chávez

Un profesor universitario tenía una respuesta rápida para cualquier alumno que le preguntara las razones por las cuales el gobierno de Estados Unidos les prestaba tan poca atención a América Latina.

“Ellos siempre miran al este, a Europa, y al oeste, a los países asiáticos. Muy pocas veces miran al norte, a Canadá, o al sur a los países latinoamericanos”, explicaba una y otra vez.

La primera vez que oí sus palabras fue en 1965. El tiempo le ha dado la razón.

Es posible que esto ocurra porque Europa y Asia son los socios comerciales más importantes de Estados Unidos. Además, Rusia y China son dos importantes potencias mundiales. Y no olvidemos al Medio Oriente, donde cualquier día estalla una nueva conflagración con peligros para todos los países del mundo.

No importa las razones por la cual esto ocurre. Las palabras del profesor quedaron grabadas en mi mente. Con el pasar de los años me di cuenta que en las contiendas presidenciales en Estados Unidos poco, o nada, se decía de América Latina.

Por eso fue sorpresivo que el presidente Barack Obama hablara de Venezuela y que restara importancia al peligro que el gobierno de Hugo Chávez representa a la seguridad nacional de Estados Unidos. Directamente, Obama le dijo a Oscar Haza, uno de los más influyentes presentadores locales de los medios en español en el sur de la Florida que “Chávez no representaba un problema importante a la seguridad nacional de Estados Unidos”.

Es posible que si uno se ciñe a la definición más estricta de lo que representa un problema serio a la seguridad nacional de Estados Unidos, Obama tenga razón. No hay peligro inminente que los militares venezolanos ataquen con misiles a los Estados Unidos. No tiene sentido que Venezuela deje de exportar petróleo a este país ya que esto perjudicaría directamente al pueblo venezolano. Y por supuesto no hay peligro que Venezuela invada a los Estados Unidos.

Pero el peligro hay que verlo de otra forma y si el presidente Obama no lo tiene presente es no ha estudiado bien los peligros que acechan en América Latina, o sus asesores no hacen bien su trabajo.

La política socialista de Chávez amenaza por extenderse a otros países. Cuba y Venezuela tienen estrechas relaciones con Irán y Siria. Venezuela no está dispuesta a regirse por un embargo que intente aislar a Irán para detener sus esfuerzos por construir una bomba atómica.

El petróleo le ha dado a Chávez dinero de sobra para ayudar a países amigos en la región. Venezuela tiene lazos estrechos por lo menos con Rafael Correa de Ecuador; Daniel Ortega de Nicaragua; Evo Morales de Bolivia; y por supuesto con los hermanos Castro en Cuba. Además, hace pocos días cuando el congreso de Paraguay destituyera al presidente, el ministro de relaciones exteriores de Venezuela arengó a los militares paraguayos a que impidieran por la fuerza la decisión tomada por el Congreso -lo cual es una clara violación del principio de no intervención en los asuntos de otros países. Además, Chávez tiene vínculos con narco-terroristas colombianos y está presto a bloquear cualquier propuesta norteamericana.

Claro que Obama dijo que esperaba que las elecciones en Venezuela fueran limpias y le permitieran al pueblo votar con plena libertad. Pero lo que hizo ronchas fueron sus comentarios sobre la seguridad nacional. Inmediatamente le salieron al paso venezolanos y cubano americanos que viven en esta zona. El senador republicano Marco Rubio dijo que parece que Obama vivía debajo de una piedra.

El problema de Obama es que mira el peligro que representa Venezuela sólo en términos militares. No ve, o no quiere ver, la creciente influencia de Chávez en el hemisferio. Si el mandatario venezolano no estuviera tan enfermo, él sería el sucesor indiscutible de Fidel Castro en América Latina. Chávez es un enemigo de Estados Unidos y este país no debe minimizar el mal que nos puede hacer.