Enseñan náhuatl en Brooklyn
Poblano da clases a los neoyorquinos de la lengua indígena más hablada en México.
Como un homenaje a su abuelo, el activista poblano Irwin Sánchez, que ahora vive en Nueva York, decidió enseñar a otros la lengua ancestral de su pueblo. Crédito: Cortesia Organización Mano a Mano
Brooklyn – Por su gran comunidad de migrantes de estados como México, Puebla y Guerrero, Brooklyn es uno de los epicentros fuera de México donde el náhuatl se habla en muchas casas. Pero también hay quienes deciden aprenderlo, aunque no tengan nada que ver con él.
Según los datos del censo mexicano de 2010, en ese país existen más de 1.5 millones de personas que dominan el idioma ancestral de los aztecas y cada región tiene su propia variante. Sin embargo, es una de las lenguas precolombinas que está en vías de desaparecer, lo que ha hecho que hasta gigantes como Google desarrollen iniciativas para salvarlas.
En Nueva York, un activista poblano encontró una manera de contribuir con esta lucha. El dolor de perder a su abuelo en 2008 hizo que Irwin Sánchez, de 33 años, decidiera enseñar a otros la riqueza oral de su cultura indígena.
“Por más de seis años conviví con él y me enseñó las tradiciones, costumbres y valores de mi pueblo en náhuatl “, recuerda este nativo de La Resurrección, un reducto donde hace hasta una década muy pocos se comunicaban en español. “Cuando pienso en él aún me sorprende que todas mis ideas son en náhuatl “, comenta el mexicano que trabaja en un restaurante de Queens.
Con la ayuda de la Alianza de Lenguas en Peligro, desarrolló la metodología y los materiales pedagógicos para su idea. Mano a Mano, una organización de Brooklyn que promueve la cultura mexicana, facilitó la sede, lo apoyó en la logística y ahora busca patrocinadores para dar las clases gratuitamente.
Así desde septiembre de 2011, cada lunes él y un grupo de seis a 12 estudiantes pusieron a andar esta aventura, cuya primera etapa culminó a finales de junio.
“El náhualt es una lengua metafórica”, explica el maestro, que utiliza imágenes para evocar conceptos, en vez de denotarlos literalmente. Una de sus alumnas, la profesora de español Paula Sánchez-Kucukozer, de 33, considera ese aspecto sorprendente. “Es una manera muy relajada de ver la vida; eso me impresionó porque no lo había visto en otro idioma”, dice la también bailarina de Guadalajara que reside en Brooklyn.
Sánchez-Kucukozer se inscribió para conocer una nueva manera de ver el mundo, pero también porque el náhualt no es extraño en el mundo de la danza. “Me llama la atención como mucha gente lo usa activamente, especialmente en los grupos culturales donde hay muchos que crecieron hablándolo”.
En el curso los alumnos aprenden gramática y sintaxis básicas, así como géneros literarios como el xochitlahtol, un tipo de poesía cuyo nombre traduce “hablar con flores”, el kokoxtlahtol (para expresar tristeza), el kuikatl (para contar historias o decir un mensaje) y el kuahtlahtoli (para expresar autoridad).
Emma Hulse, de 25, se unió al grupo motivada por la experiencia que tuvo trabajando con comunidades indígenas en México y Guatemala. Natural de Indiana, esta asesora educativa trabajó en un barrio nahua de Puebla, donde pudo experimentar cómo los jóvenes ya no usan sus lenguas nativas. “Donde yo estaba sólo los mayores de 50 o 60 años lo hablaban”, comenta quien ahora labora atendiendo a muchos padres hispanos en Brooklyn, vecindario donde también ella reside.
“Disfruto mucho la clase porque no sólo te permite apreciar la belleza del idioma sino conocer más de política y cultura de este pueblo”. Hulse planea volver a México para estudiar náhualt a profundidad y contribuir más a mejorar la educación de estas comunidades.
La próxima edición de los cursos de náhualt en Mano a Mano será en septiembre. Más información: www.manoamano.us.