Luis Suárez no se inmuta

Pese a ser abucheado, no se inmutó. Jugó su partido, no fue el mejor, pero su entrega sirvió para que Uruguay ganara 2-1 a Emiratos Árabes Unidos en el “Old Trafford” en la jornada inicial del grupo “A” de los Juego Olímpicos de Londres 2012.

Luis Suárez no cayó en la provocación y fue factor determinante en las anotaciones de los “Celestes”. En la primera, soportó una de las tantas faltas que recibió; especialmente de la marca que le imprimió Mohamed Ahmad. El tiro libre magníficamente ejecutado por Gastón Ramírez trajo como consecuencia el empate cuando expiraba el primer tiempo.

En la segunda conquista, Suárez maniobró contra la línea del fondo, recuperó el balón, enganchó y cuando iba a definir, vino el remate de Nicolás Lodeiro que infló las redes.

Suárez, quizás el deportista más abucheado en unos Juego Olímpicos, dejó en claro que su aporte, coraje y tenacidad, sirvieron para remontar un marcador adverso cuando el rival se agrandaba dentro de la cancha.

No caer en la provocacion fue fundamental, inclusive cuando hubo un pequeño conato de incidente. Fue determinante respecto a la presión y ansiedad del debut.

Lo que sí queda claro; es, que el goleador del Liverpool es odiado en el “Teatro de los Sueños”. Cuando tomaba contacto con el balón recibía una sonora rechifla y cuando lo perdía, aparecían los aplausos de los fanáticos que, seguramente, quisieron demostrar otra vez su reprobación por el incidente del charrúa con el jugador del Manchester United, Patrice Evra.

Uruguay tiene en su haber nueve triunfos y un empate en sus dos previas participaciones en el torneo de fútbol, en 1924 en París y 1928 en Amsterdam, en los cuales se coronó campeón. En Londres expuso su invicto tras una espera de 84 años para volver a la magna cita. Ahora bajo la orientación del profesor Oscar Washington Tabárez, Uruguay tienen la tremenda posibilidad de convertirse en tricampeón olímpico.

Sin duda, el capitán se portó como todo un capitán. Y los contados hinchas que fueron, apoyaron y entonaron: “Soy celeste, celeste soy yo” se sintieron enchidos de emoción, como siempre lo fue.

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