Solución salomónica a la polémica del hijab

Salen a relucir diferencias culturales e incluso dudas sobre la justicia deportiva

Solución salomónica a la polémica del hijab
Wojdan Ali Seraj Abdulrahim Shahkrhani (al centro) al instante de participar el pasado viernes en el desfile inaugural de los Juegos de Londres 2012.
Foto: AP

LONDRES – Un esfuerzo por incluir a más mujeres musulmanes en los Juegos Olímpicos se topó con diferencias culturales e incluso dudas sobre justicia deportiva.

El centro de la polémica es Wojdan Ali Seraj Abdulrahim Shahkrhani, una adolescente saudí cuyo deseo de competir sin violar los preceptos conservadores del islam obligó a los organizadores de los Juegos, la federación internacional de judo y al comité olímpico saudí a consultar en repetidas ocasiones en busca de una solución.

Su decisión “que Shahrkhani puede competir con una versión modificada de la pañoleta que cubre el pelo y parte del rostro conocida como hijab” posiblemente no satisfaga a todos.

La decisión del lunes por la noche ya fue criticada por grupos conservadores del Medio Oriente, que dicen que no entienden cómo la hijab será suficientemente modesta, y por grupos de derecha que alegan que la inclusión de Shahrkhani y otra mujer saudí en los Juegos, las primeras mujeres que compiten en la historia de ese reino, es una especie de farsa porque millones de mujeres saudíes tienen prohibido jugar o incluso ver deportes.

“Dudo que el judo cumpla con el islam”, comentó ayer a la AP el jeque Abul-Kheir Ahmed, clérigo que enseña la ley islámica en la universidad Al-Azhar de El Cairo. “Los hombres la estarán mirando y ella probablemente usará ropa que deje ver su figura”.

Otros, incluyendo a algunas mujeres conservadoras, insistieron que no hay forma de complacerlas.

“Cualquier acuerdo (con el COI) fue a costa de su hijab y de su compromiso con su fe”, indicó Alaa Ahmed, productora de Maria TV, el primer canal árabe que sólo incluye a mujeres que utilizan el velo completo.

Por otro lado, deportistas dicen que Shahrkhani nunca debió ser autorizada a competir porque no está al nivel de las otras judocas olímpicas. La saudí tiene una cinta azul, mientras que todas las demás tienen una cinta negra.

Incluso algunos han advertido que la pañoleta podría representar un riesgo para Shahrkhani en un deporte en el que la intención es agarrar al oponente y presionarlo contra el suelo.