Proponen que Grecia sea una “zona económica especial”

Quieren dotar al país con suficiente financiamiento y ponerlo bajo la inspección de personal especializado de la Troika y enviado por Bruselas
Proponen que Grecia sea una “zona económica especial”
El representante del Fondo Monetario Internacional Poul Thomsen (dcha), el representante del Banco Central Europeo Klaus Masuch (centro) y el representante de la Comisión Europea Matthias Mors (izda) abandonan la oficina del primer ministro griego, Andonis Samarás, tras una reunión.
Foto: EFE

Berlín – El presidente de la Federación de la Industria Alemana (BDI), Hans Peter Keitel, propuso que Grecia sea convertida en una “zona económica especial”, en vista de que ese país tiene dificultades para superar la crisis en que se encuentra.

El sector político debe resolver pronto la situación en la que se encuentra Grecia, planteó al semanario Spiegel el titular de la BDI, órgano cúpula de la industria que agrupa a 38 asociaciones alemanas con 100,000 empresas y más de ocho millones de puestos de trabajo.

Se pronunció en favor de que se le otorgue financiamiento europeo al país heleno y que al mismo tiempo se le convierta en “zona económica especial”, bajo el control de la Troika en lo que se refiere a las finanzas públicas.

“Como hombre de negocios no dejaría caer a mi filial si estuviera muy afectada, sino que la sanearía”, manifestó Keitel.

Explicó que eso quiere decir que Grecia debería ocupar un lugar especial en el espacio del euro, se debería dotar a ese país con suficiente financiamiento, así como ponerlo bajo la inspección de personal especializado de la Troika y enviado por Bruselas.

La Troika se integra por la Unión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), y fue diseñada para evaluar la situación de los recortes y las reformas en los países de la divisa única.

El líder empresarial criticó el plan del BCE de comprar sin límites bonos de deuda de los países en crisis, “porque las tasas de interés reflejan el mercado, y a éste se le puede influir con esfuerzos de los países en crisis con la aplicación de una política económica y presupuestaria convincente”.

Demandó una actuación más decidida por parte del gobierno de Alemania, aunque los partidos se encuentren ya preparándose para las elecciones que tendrán lugar en un año.

El presidente de la BDI reconoció que el empresariado alemán está preocupado por la crisis de los países del sur de Europa, pero afirmó que los datos económicos demuestran que la situación está mejorando.

Keitel dijo reconocer los signos de un nuevo rumbo por parte de los países europeos en crisis y que eso se nota en los balances comerciales, y en especial en el crecimiento de las exportaciones y la reducción de los costos por unidad de trabajo.

“En todos lados la situación está mejorando paulatinamente”, dijo. En relación a España e Italia apuntó que esos países deben comercializar mejor sus avances resaltando sus planes para superar la crisis y mostrando en forma visible a los inversionistas dónde están ganando puntos buenos.

Mencionó que Alemania puede ayudar a esos países, pero que quienes deben hacer los esfuerzos son ellos. No se debe sobrecargar a Alemania, advirtió.

Keitel recordó que Alemania puso hace varios años en práctica la estrategia denominada Agenda 2010, con la que aplicó difíciles reformas.

Con base en esa experiencia, explicó que Alemania puede instar a Francia a aplicar cambios estructurales en el derecho laboral y de pensiones.

Consideró que la canciller federal, Angela Merkel, está continuamente bajo el fuego cruzado de las críticas procedentes de los diversos sectores. En Alemania se la crítica dependiendo del partido político y sus intereses, y le demandan que actúe con más fuerza.

En el extranjero, en cambio, se la critica porque Alemania no abre lo suficiente sus arcas. Estimó que Merkel está manejando muy bien la crisis a pesar de la difícil situación en que se encuentra.

Atenas, (Andrés Mourenza / EFE).- La troika y el Gobierno griego, dirigido por el conservador Andonis Samarás, no han logrado un acuerdo sobre el nuevo plan de medidas de austeridad, exigido por los socios comunitarios para seguir financiando a Grecia, y deberán continuar negociando en los próximos días.

Tras la reunión de ayer entre los jefes de misión de la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) con el ministro de Finanzas heleno, Yannis Sturnaras, en la que los representantes de los prestamistas internacionales de Grecia presentaron sus objeciones al plan del Gobierno griego, hoy tampoco se consiguió llegar a un acuerdo en la reunión con Samarás.

“Hemos esbozado (medidas por valor de) de 11,500 millones para la troika. Hay un debate, hay una evaluación de las medidas. Es una cuestión difícil porque las medidas son difíciles”, reconoció Sturnaras, quien también participó en la reunión de hoy.

El clima de la negociación es “difícil y duro” reconoció un alto cargo del Ministerio de Finanzas citado por la web informativa “In”.

La troika ha presentado reservas sobre las propuestas hechas por el Gobierno de Samarás ya que considera que algunas de ellas no son realistas y no lograrán ahorrar el dinero necesario para reducir el déficit griego, y, además, insiste en que se reduzcan las pensiones y se despida a 150,000 funcionarios hasta 2015.

Según se desprende de las declaraciones de los líderes políticos griegos, la troika no acepta las propuestas presentadas por los socios menores de la coalición -el socialdemócrata Pasok y el centroizquierdista Dimar- como alternativa a los recortes de pensiones y salarios públicos.

La propuesta de Dimar es sustituir 4,000 millones de euros en recortes de pensiones y salarios públicos por medidas de ahorro en compra de armamentos y gasto farmacéutico, entre otras partidas.

Además, ninguno de los tres partidos que forman la coalición -Nueva Democracia, Pasok y Dimar- parece dispuesto a sufrir el desgaste de apoyo que supondría retomar el plan de despidos de empleados públicos, en un país que ya se acerca a una tasa de desempleo del 25%.

La troika no acepta el plan del gobierno griego y abre la división entre los sociosVer vídeoLa troika no acepta el plan del gobierno griego y abre la división entre los socios

Según fuentes del Ministerio de Finanzas, otra de las cuestiones sobre las que los inspectores de la troika presentaron dudas es el plan contra la evasión fiscal del Gobierno griego, del que no creen que dé los resultados esperados.

Con todo y a pesar de las diferencias, Sturnaras afirmó que “no habrá retrasos” en la aprobación de las medidas y que “continúan los esfuerzos” para tratar de convencer a la troika de que las propuestas del Gobierno heleno son “correctas”.

En este sentido los jefes de misión de la troika también mantuvieron hoy encuentros a puerta cerrada con los líderes de los partidos que conforman la coalición, el ex ministro de Finanzas Evangelos Venizelos (Pasok) y el líder de Dimar, Fotis Kuvelis.

El próximo miércoles Sturnaras volverá a reunirse con los jefes de misión de la troika, mientras que Samarás mantendrá un encuentro con Venizelos y Kuvelis para terminar de cerrar el plan de recortes, que debería hacerse público la próxima semana.

Antes, Samarás visitará mañana en Fráncfort al presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi.

La troika debe aprobar las nuevas medidas de austeridad del Gobierno griego para que los socios europeos accedan a desembolsar el nuevo tramo, de 31.500 millones de euros, del paquete de rescate aprobado la pasada primavera.

Sin embargo, todo marcha con evidente retraso sobre el calendario previsto tras las elecciones del pasado junio- el informe de la troika debería haber sido presentado ya en septiembre, pero ha sido retrasado primero hasta el próximo octubre y, ahora, fuentes alemanas citadas por el diario “Der Spiegel” aseguran que podría retrasarse hasta inicios de noviembre.

El Estado griego necesita urgentemente la ayuda financiera para evitar problemas de liquidez, hacer frente al pago de vencimientos de deuda e iniciar la recapitalización bancaria.

Respecto a esta última, se preveía que fuese finalizada en octubre para que, a través de las entidades griegas, los fondos de cohesión europeos pudiesen fluir hacia los proyectos empresariales aprobados. Así, los sucesivos retrasos han provocado que el grifo del crédito continúe cerrado en Grecia.

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