window._taboola = window._taboola || []; var taboola_id = 'mycodeimpremedia-network'; _taboola.push({article:'auto'}); !function (e, f, u, i) { if (!document.getElementById(i)){ e.async = 1; e.src = u; e.id = i; f.parentNode.insertBefore(e, f); } }(document.createElement('script'), document.getElementsByTagName('script')[0], '//cdn.taboola.com/libtrc/'+ taboola_id +'/loader.js', 'tb_loader_script'); if(window.performance && typeof window.performance.mark == 'function') {window.performance.mark('tbl_ic');}

No sintieron peso de elecciones

NUEVA YORK – Muchas personas llegaron al día de las elecciones afectadas por el estrés. Son los que siguieron minuto a minuto las campañas demócrata y republicana y revisaron a cada momento las encuestas.

Otros, sin embargo, llegaron al día de las elecciones más frescos que una lechuga, por una simple razón: no les interesó.

Como a Noé Díaz, de 28 años, y su esposa María Reyes, quienes sólo lamentaron que no hubiera clases en la escuela de su hijo Noel, de seis años, debido a lo cual tuvieron que llevar al niño al puesto de frutas que ellos tienen en la avenida Davidson, en el barrio de Fordham, en El Bronx.

“Yo no puedo votar porque no tengo documentos, pero mi esposa sí, porque es nacida en los Estados Unidos, pero a ninguno de los dos nos interesan las elecciones”, dijo Díaz, quien se levantó a las 9 a.m. para abrir el negocio.

“Nosotros nos mantenemos en un mundo aparte de todo lo que tiene que ver con política, porque los políticos siempre prometen y prometen y nunca hacen nada por los pobres”, señaló.

“Yo puedo votar, pero no lo voy a hacer porque perdí la fe en los políticos”, dijo Reyes.

En Estados Unidos hay 11.5 millones inmigrantes indocumentados.

Uno de esos inmigrantes es Ramón Pichardo, de 58 años, quien vende té de y avena en Washington Heights, Manhattan. Pichardo no puede votar por su estatus migratorio, pero dijo que tampoco le interesa la política estadounidense.

“Gane Obama o Romney yo me levantaré todos los días a las 4 a.m. a preparar tres galones de té de jengibre y tres galones de avena para ganarme el pan de cada día y poder mantener a mi esposa, que está desempleada, y a mis cuatro hijos, que viven en República Dominicana”, dijo Pichardo, quien gana unos $60 al día.

Sin embargo, el vendedor ambulante dijo que si pudiera votar lo haría por el que favorezca una reforma migratoria.

Contenido Patrocinado