Por alardear lo vinculan a nuevas muertes

Brooklyn – Los alardes de un pandillero con su compañero de celda permitieron a la policía identificarlo como el autor de otros dos asesinatos sin resolver.

Julio Iglesias había sido detenido el 23 marzo 2010 por el asesinato de Gavin Torres, ambos de 19 años. Iglesias, miembro de la pandilla Escuadrón, junto con Omar Xochitmil, 24, esperaron a Torres a la salida del trabajo y lo apuñalaron y dispararon mortalmente. Iglesias fue detenido en los alrededores del crimen y cuando esperaba en la celda confesó su crimen a un conductor de camiones nacido en Trinidad, arrestado por violencia doméstica. “Yo y mi esposa tuvimos una pelea, metí la pata porque la pegué en el ojo”, declaró el hombre cuyo caso ha sido cerrado y tiene ahora la custodia de sus hijos.

Iglesias le confió que había disparado contra Torres porque había trabajado con él y visto que tenía un tatuaje de la banda rival que había matado a un amigo. Pero que a la policía les había dicho que él había sido la víctima del ataque. “Le dije que no iba a salir libre pero me dijo que iba a mantener su historia y que ya había matado a otros dos y no le habían cogido”.

“Cuando llegó la policía pedí ir al baño y les dije: me tienen que poner en otra celda, estoy en la celda errónea ese tipo ha matado a gente, yo estoy aquí por violencia doméstica”, declaró el testigo en la corte criminal de Brooklyn, que admitió que Iglesias quería llamar por teléfono para conseguir un abogado, algo que niegan policías y miembros de la fiscalía.