No le tengo mucha confianza a Obama
El presidente Barack Obama y la dirigencia demócrata en el Senado nos dicen que ya van por la reforma migratoria, a todo vapor. ¿Debemos confiar en ellos?
Antes que nada quisiera aclarar mi parcialidad. Antes de que entrara en el santuario, Obama me prometió introducir un proyecto de ley particular cubriendo mi caso, y por supuesto no me cumplió. Luego incumplió su promesa a toda la comunidad latina. Sin embargo, yo insté a toda la comunidad latina a que votara por él, pues el congresista Luis V. Gutiérrez lo presionó y al fin, justamente antes de las elecciones hizo unas cuantas cosas para ayudar a los soñadores y a algunas familias amenazadas por la separación. Pero de verdad, no le tengo mucha confianza.
Para los indocumentados, sus familias y para mi, la pregunta más importante que nos hacemos es “¿quienes serán incluidos en la legalización?” Mientras escribo esta columna, el Departamento de Seguridad Interna pretende deportar a Gabino Sánchez en Carolina del Sur, por haber conducido sin licencia, cosa que le costó varias multas que pagó puntualmente para no tener más problemas.
¿Están el Presidente y los líderes demócratas dispuestos a luchar para que se incluya a Gabino en la legislación? Si eso es positivo, podemos confiar que van a cumplir. Entonces ¿por qué siguen tratando de deportar a Gabino ahora? Queda claro que el presidente tiene la autoridad ejecutiva de parar esa deportación.
Inmediatamente después de las elecciones, Seguridad Interna volvió a sus prácticas de antes de mano dura, incluyendo redadas en los sitios de trabajo, por eso no puedo confiar.
En cualquier tipo de legislación nueva “el demonio vive en los detalles”. El primer paso para una persona que solicita la legalización será que el gobierno revise sus antecedentes delictivos. Ahí está el punto en que todo podría derrumbarse para nosotros y simplemente no me fío ni en el Presidente ni en el liderato de los demócratas en el Congreso para negociar por nosotros. Les doy otros ejemplos.
Si a usted lo pararon en la frontera la primera vez que intentó pasar, seguramente le tomaron sus huellas dactilares y por lo tanto, tiene un “record” en los archivos del gobierno que dice “expedited deportation”. Actualmente, eso es causa de ser removido de los Estados Unidos. ¿Acaso en la nueva legislación, usted estará incluido en la legalización?
Si usted fue deportado y después regresó para cumplir con sus responsabilidades con su cónyuge e hijos que son ciudadanos estadounidenses, ¿será posible que consiga la legalización? Si a usted le pusieron cargos por haber utilizado un seguro social falso para poder trabajar, ¿le permitirán legalizarse? Si usted fue deportado como yo, ¿será posible volver?
Si en una sola ocasión, usted fue multado por manejar borracho, o por otro delito menor, ¿podrá legalizarse?
El proyecto de ley nueva podría hacer tan difícil que uno se legalice, y que todo el plan se derrumbe. Los demócratas han dicho que “el camino a la ciudadanía” es su posición que no van a abandonar. Pues claro, quieren esos votos. Por eso debemos preocuparnos por la inclusión de ¿a quién van a incluir y a quién no?
¿Podemos confiar en las organizaciones no gubernamentales a que escuchen a los indocumentados y a sus familias? Con demasiada frecuencia han vendido nuestros intereses a cambio de dinero del gobierno. A ellos también, tenemos que mantenerle la presión.
¿Podemos confiar en Obama y los demócratas? Que el presidente pare la deportación de la misma gente que según él, desea legalizar.
Mientras tanto, tenemos que seguirlo presionando.
¡Moratoria ya! Y legalización para todos los indocumentados.