Casero acusado de matar inquilino

Señalan que violenta disputa entre hispanos fue motivada por una deuda de alquiler
Casero acusado de matar inquilino
La vivienda ubicada en el 466 de la avenida Shepherd en Brooklyn donde ocurrieron los hechos en que el propietario asesinó presuntamente a su inquilino.
Foto: EDLPMARIELA LOMBARD

NUEVA YORK — Vecinos y conocidos de un hispano acusado de homicidio por supuestamente matar a tiros a un inquilino que le debía la renta, describen al presunto asesino como una persona amable y nada violenta.

Philip Estévez, 63 años y de origen dominicano, fue procesado ayer con cargos de asesinar el domingo a Luis Martínez, de 51, tras una disputa surgida entre ambos debido a que Martínez y sus familiares acumulaban retrasos en los pagos del alquiler, según vecinos y la Policía.

“Conocía a Philip desde hace 18 años y es la última persona que creía que podía hacer algo así”, dijo Edwin Rodríguez, que no vive en la zona, pero hace trabajos de mantenimiento en las viviendas de alrededor. “Era una persona que siempre te saludaba con una sonrisa y que no parecía tener carácter violento para nada”.

La víctima vivía en el mismo edificio que su hermana, Ana Rodríguez, y sus dos sobrinos, en una vivienda contigua situada en el 566 de la avenida Shepherd, en el Este de Brooklyn. Martínez se enfrentó con Estévez cuando éste acorraló a Rodríguez, amenazando con echar a su familia si no le pagaban la renta, de acuerdo a una vecina que no quiso identificarse.

A continuación se escucharon dos disparos y cuando llegaron los agentes de la Policía del Cuartel 75 —situado a escasa distancia de la vivienda— encontraron el cuerpo de Martínez sin vida y con un tiro en el pecho.

Francisco Rivera, otro vecino, indicó que Estévez trabajaba como operador de proyectores en varios cines de Manhattan y que vivía en el mismo edificio donde ocurrieron los hechos, cuidando a su madre enferma hasta que ella falleció.

“Siempre me ha parecido una persona amable y normal, y me ha sorprendido mucho todo lo que ha pasado”, expresó Rivera. “Cuidaba bien de su madre y nunca ha tenido ningún problema, que yo sepa”.

No está claro cuánto tiempo llevaban viviendo en la casa Martínez y su hermana, aunque José Torres —que trabaja en una bodega cercana— afirmó que ella y sus hijos comenzaron a venir habitualmente a la tienda hace sólo dos meses.

“Venía siempre ella sola con los niños, que deben tener como 10 ó 12 años”, relató Torres. “A Philip Estévez también le he visto varias veces en los tres años que llevo trabajando aquí, y parecía un hombre muy tranquilo”.

Al cierre de esta edición, Estévez aún continuaba bajo custodia policial en el Cuartel 75, a la espera de ser trasladado a corte.

Los familiares de Martínez habían abandonado la vivienda donde ocurrieron los hechos y no habían regresado.