García preserva sus cinturones

Danny García castigó duro a Zab Judah en la pelea que el latino ganó por decisión unánime la noche del sábado en Brooklyn.
Danny García castigó duro a Zab Judah en la pelea que el latino ganó por decisión unánime la noche del sábado en Brooklyn.
Foto: Showtime Tom Casino

Nueva York/ EFE — Danny García retuvo sus títulos de campeón de peso welter, versión Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), al vencer por decisión unánime al estadounidense Zab Judah en el Barclays Center.

García no cumplió con la promesa noquear a su rival en el octavo asalto, pero ambos ofrecieron un gran espectáculo boxístico a los 13,048 espectadores que presenciaron la pelea.

García castigó con dureza a Judah, que intentó revivir su carrera después de las derrotas sufridas desde el 2008 ante Floyd Mayweather, Miguel Cotto y Amir Khan, pero no pudo conseguirlo.

Enfrente tuvo a un gran campeón que a sus 25 años lo superó en todos los aspectos boxísticos y eso fue lo que vieron los tres jueces de la pelea al dar a García como ganador con puntuaciones de 116-111, 115-112 y 114-112.

A pesar que los tres jueces dieron como ganador a Judah, de 35 años, en los tres últimos asaltos de la pelea cuando el veterano púgil buscó recuperar el terreno perdido o al menos conseguir un K.O. ante la perdida de fuerza de García, al que se le vio cansando.

Antes, en el octavo asalto, García le había conectado un derecha demoledora que alcanzó a Judah y lo mandó a la lona para que recibiese la cuenta de protección sin que permitiese al campeón cumplir con la promesa.

Pero la diferencia en la puntuación era ya insalvable por Judah, un nativo de Brooklyn, que recibió todo el apoyo de la mayoría de los seguidores neoyorquinos, que al final tampoco pudo quitarle el invicto a García (26-0, 16 KO).

“Sabía que iba a tener problemas aquí en Brooklyn ante este tipo. Pero hicimos una buena pelea”, dijo García al concluir la pelea. “Hicimos un combate inteligente, que es lo que hacen los campeones, y yo soy un buen campeón”.

Al final ambos púgiles, que se habían insultado antes de la pelea, se abrazaron en el centro del cuadrilátero tras haber ofrecido un combate que gustó a los aficionados por la entrega, la dureza y la espectacularidad de sus acciones.