Médico abortista de Filadelfia evita pena de muerte

Kermit Gosnell pasará el resto de su vida encarcelado por el asesinato de tres bebés que nacieron vivos y por la muerte de una paciente
Médico abortista de Filadelfia evita pena de muerte
Kermit Gosnell aceptará los términos de una cadena perpetua sin libertad condicional.
Foto: Archivo

FILADELFIA — El médico abortista de Filadelfia Kermit Gosnell, condenado por matar a tres bebés que nacieron vivos en su clínica, es sentenciado este miércoles formalmente por la muerte de uno de esos bebés, junto con la muerte por sobredosis de una paciente y cientos de violaciones de la ley de aborto.

El médico Kermit Gosnell decidió no apelar la condena por asesinato en primer grado, dictada el lunes, por la muerte de tres bebés. En cambio, el médico de 72 años aceptará varios términos de una cadena perpetua sin libertad condicional y así evitará una potencial pena de muerte.

Gosnell aseguró ayer martes a un juez que aceptaba libremente el acuerdo, y después fue condenado por la muerte de los dos primeros bebés. Ofreció la misma extraña y perpleja sonrisa que se ha convertido en su gesto característico en el tribunal.

La carrera de Gosnell y el posterior juicio por asesinato se ha convertido en el más reciente episodio en alimentar el debate sobre el aborto en Estados Unidos.

Los fiscales habían argumentado durante el juicio de dos meses que utilizó de forma rutinaria tijeras para “cortar” a bebés nacidos vivos, y buscaron condenas de homicidio en siete muertes infantiles. Sin embargo, el juez desestimó tres de los cargos, y el jurado rechazó el cuarto.

Los fiscales tenían previsto pedir la pena de muerte porque Gosnell mató a más de una persona y sus víctimas eran particularmente vulnerables a causa de su edad. Pero la avanzada edad del propio Gosnell había hecho poco probable que alguna vez se ejecutara la sentencia antes de que agotara sus recursos de apelación.

Antiguos empleados de la desvencijada clínica declararon que Gosnell realizaba rutinariamente abortos ilegales más allá del límite de 24 semanas de Pensilvania, que recibió bebés que aún se movían, gemían o respiraban, y que él y sus ayudantes cortaban las espinas dorsales de los recién nacidos.

Ocho se han declarado culpables en el caso, y un noveno empleado fue condenado en un juicio con Gosnell, aunque por cargos relativamente menores.