El Centro: 40 años al cuido de la historia

La institución educativa guarda las memorias de puertorriqueños y otros latinos en NYC
El Centro: 40 años al cuido de la historia
Imagen superior, de izq. a der.: Alberto Hernández, director de la biblioteca y archivo del Centro de Estudios Puertorriqueños, hojeando uno de los libros raros de la biblioteca, junto a Yosenex Orengo, bibliotecario asistente, y Pedro Juan Hernández, archivista. Abajo, Pedro Juan Hernández muestra algunos de los objetos de la Dra. Antonia Pantoja, fundadora de ASPIRA y de Helen Rodríguez Trías, la primera latina en presidir la American Public Health Association.
Foto: EDLPFotos: José Acosta

Nueva York — Las comunidades que no documentan su historia, son comunidades invisibles.

Y en los años 70 -época en que se desarrollaron diferentes movimientos sociales, como los de los derechos civiles, contra la guerra de Vietnam y el de la liberación femenina-, surgió todo un movimiento de parte de grupos minoritarios por hacerse visibles y estar presentes en el ámbito académico.

De ahí surgieron los programas afroamericanos en las universidades del país, que tuvieron repercusión en otros grupos como los chicanos y los puertorriqueños, que también reclamaron una presencia en la academia.

Para 1970, los departamentos de estudios culturales puertorriqueños ya existían en lugares como la Universidad Estatal de Nueva York en Buffalo y Lehman College, recinto independiente de City University of New York o CUNY.

Pero, según explicó Pedro Juan Hernández, quien lleva 20 años como archivista del Centro de Estudios Puertorriqueños, muchos de estos departamentos necesitaban apoyo de una institución que hiciera investigaciones o que generara productos para que los profesores los tuviesen en el salón de clases.

Y, en parte, el Centro de Estudios Puertorriqueños nació de esta necesidad.

Este 2013, el Centro está celebrando su 40 aniversario dedicado al estudio y la interpretación de la experiencia puertorriqueña en la ciudad de Nueva York y otros sitios de los Estados Unidos, identificando, adquiriendo y preservando documentos que muestran la historia y la cultura de los boricuas.

Establecer el Centro no fue tarea fácil, y para los directivos de la institución esto se consiguió gracias al esfuerzo de la comunidad.

“De ese movimiento de estudiantes, académicos, activistas, surge la presión para crear el Centro de Estudios Puertorriqueños, que se funda en 1973, y el director fundador fue el profesor Frank Bonilla, un doctor en sociología de gran prestigio, quien fue reclutado para darle forma al proyecto”, dijo Hernández.

En los primeros años, el Centro creció y se movió de un sitio a otro. Su primer local fue en la Office of the Vice-Chancellor for Academic Affairs, en el 535 East de la calle 80, y desde 1983 está en Hunter College, tanto en la calle 68 como en la 119, en El Barrio, en Manhattan.

Para Hernández, el Centro se estableció y se ha mantenido durante casi medio siglo porque, como al principio, constituye una necesidad para el estudio y preservación de los que hasta entonces habían sido grupos invisibles en la historia de Nueva York y del país.

“Parte del éxito del Centro es que la comunidad percibe que la institución está cumpliendo su mandato, que es producir recursos y hacer investigaciones, y mantener el archivo y la biblioteca, que son las unidades que ofrecen servicios directos no sólo a los académicos sino también a la comunidad misma”, señaló Hernández.

El Centro recibe fondos estatales y también genera sus propios recursos, los cuales son destinados a investigaciones especiales y trabajos de preservación. Por ejemplo, hace poco, el Documentary Heritage Program/ New York State Archives/NYSED le concedió un subvención de $25,000 para preservar un valioso archivo de documentos y fotografías que relatan la historia y situación de los boricuas en el sur de El Bronx, perteneciente al fotógrafo Carlos Ortiz y el congresista Robert García.

El doctor Alberto Hernández, director de la Biblioteca y el Archivo del Centro, dijo que el equipo de investigadores del Centro produce material tanto académico como para conferencias, y tiene una presencia en el mundo académico, con publicaciones de libros, artículos, análisis económicos, estadísticos, de cultura, herencia, historia, etc.

La Biblioteca del Centro cuenta con 35,000 volúmenes, 2,500 tesis doctorales, y 500 películas sobre puertorriqueños, y tiene una sección de libros raros, que son ediciones agotadas y difíciles de encontrar, entre ellas el Álbum de oro de Puerto Rico, de Antonio Monteagudo, publicado en 1939.

El Archivo del Centro empezó en 1989, y la primera colección fue la de Jesús Colón, un activista y escritor boricua que llegó a Nueva York en 1918, y fundó muchas de las primeras organizaciones puertorriqueñas, entre ellas la Liga Puertorriqueña.

La colección de Jesús Colón, donada al Centro por un amigo de Colón, cuenta con una riqueza amplia de documentos y fotos, boletines, cartas, recortes de periódicos. Entre su curiosidades figuran un pase de zona de guerra de 1918 (que daban a los pasajeros de los barcos para cruzar el océano Atlántico durante la Primera Guerra Mundial), y hasta la etiqueta de la maleta con la que la novia de Colón, Concha, viajó en 1925 en un barco de vapor para casarse con el activista.

“Colón era una persona con mucha conciencia histórica, y por eso preservó toda la documentación producida por las organizaciones que se estaban creando en los años 1920-1930, y documenta la comunidad pionera hasta la década de los 70”, dijo Hernández.

Uno de los archivos más solicitados, según Hernández, es el de la colección de EL DIARIO/LA PRENSA que el Centro preserva en micro-films.

“Mucha gente viene al Centro a investigar en los archivos que conservamos de El Diario”, dijo Hernández.

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