3Dedos: Un análisis del partido de México ante Italia

México debutó en la Confederaciones y perdió 2 -1 ante Italia. Un partido que dio para ver muchas cosas.
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3Dedos: Un análisis del partido de México ante Italia
México debutó en la Confederaciones y perdió 2 -1 ante Italia. Un partido que dio para ver muchas cosas.
Foto: AP

Jesús Corona volvió a ratificar que es uno de los mejores del ‘Tri’. Cuando eso pasa, también es grave porque quiere decir que el equipo no jugó su mejor partido. Ganó los duelos que tuvo ante Balotelli (aunque perdió el último que fue el de la derrota). Algunos le podrán achacar que no estiró el brazo lo suficiente ante el preciso remate de Pirlo en el primer gol de tiro libre. (Ni con un brazo de tres metros hubiera podido evitar que esa pelota entrara). Anticipó por lo menos tres veces la llegada del moreno 9 italiano. Cuando tuvo que salir con los puños arriba, actuó con seguridad.

Hizo lo que pudo aunque nunca le llegó la pelota con ventaja. Sin embargo, puso el esfuerzo y en una de esas peleas por la pelota logró el premio del error del defensor “azzurri”, este día de “bianco” (blanco), y fue penal que cobró exitosamente el Chicharito, aunque Gio lo pidió apenas se dio cuenta que juez había pitado la pena máxima. Corrió todas, buscó el desborde pero no pudo. Su punto más flojo las pelotas quietas. Sus tiros de esquina salieron siempre cortos y provocaron poca zozobra a los europeos.

El seleccionado mexicano aunque diga que cambiaba el chip para este torneo no se vio muy bien anímicamente y flojo en lo físico. Los últimos 15 minutos después del segundo gol de Italia no tuvieron el empuje de recuperar el empate, por lo menos. No parecía que había mucho para perder. ¿Habría que cuidarse de un tercer gol cuando el próximo rival es Brasil? Ese cuarto de hora transcurrió con la displicencia y el toque de Italia (reconocido mundialmente para defender una ventaja mínima hasta el final del mundo), pero el Tri no puso nada que pudiera decirse que estaba comprometido con rescatar un punto.

Salvo Guardado, que siempre pedía la pelota e insinuaba alguna reacción, no se notaba por dónde podría venir ese esfuerzo. Cuando entró Raúl Jiménez pudo hacer más que el Chicharito en todo el partido con un tiro frontal que obligó a Buffón a recostarse sobre su poste izquierdo. Hernández, salvo el penal convertido (que es decir mucho si tenemos en cuenta los antecedentes de penales fallados por México en partidos internacionales) no pudo hacer mucho porque regresó al medio a recuperar pelotas y no es lo suficientemente hábil con sus piernas como para influir fuera de la oportunidad del área, que es lo suyo.

Desde el comienzo del partido se vio que además del toque preciso italiano y la idea de cómo se jugaba tácticamente el juego, había una superioridad manifiesta en el mano a mano. Era común a los mexicanos rebotar contra las paredes italianas una y otra vez. Con la ayuda del hombro, con el anticipo a los pies, o en la pelea por la pelota en el medio, los que jugaban de blanco ganaban mayormente.

Ejemplos sobran, pero uno muy claro fue el gol de Balotelli que recibió la pelota de espalda al arco, justo en el medio del área mayor, se dio media vuelta ante tres defensas que se le cruzaron y punteó la pelota de la victoria ante Corona. Antes había ensayado con parecido éxito algunos de esos cuerpo a cuerpo y los había ganado pese a que desde el suelo, donde terminó en una, había reclamado penal.

En la cancha era como ver una carrera entre un Ferrari y una Vespa. Otro ejemplo: una jugada frente al área de Italia donde Flores, del Cruz Azul, perdió claramente con el defensa Chielini, de la Juve, y se quedó reclamando. (A lo mejor en ese momento hubiera querido a un árbitro mexicano dirigiendo el partido, de esos que abundan en el torneo local y que cobran falta al mínimo roce).