Moi, feliz con doble rol

Muñoz celebra el Día del Padre como héroe del América y de sus dos hijos
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MÉXICO, D.F.— Moisés Muñoz demostró en la final del Clausura 2013 que para ser un superhéroe no se requiere un poder especial, solo amor y dedicación por lo que se hace.

Su actuación, fundamental para el título del América, lo convirtió en el ídolo de millones de seguidores de las Águilas pero el portero también cumple a la perfección otro rol: el de padre.

El guardameta permitió acceso a la intimidad que vive con sus pequeños hijos, Diego y Sofía, quienes son su más grande motivación dentro y fuera de la cancha. Además, nos platicó sobre la importancia que juega la paternidad en su vida.

“Soy un papá muy consentidor, tal vez no soy tan estricto como debería”, comentó Muñoz.

“Mi esposa es la que se encarga de ser el papá estricto. A veces jugando decimos que ella es el malo y yo el bueno en la cuestión de cómo criar a nuestros hijos”, explicó el arquero quien encuentra una explicación al respecto.

“Tal vez soy así porque no paso mucho tiempo con ellos, por eso cuando estamos juntos no soy tan exigente. El poco tiempo que tengo trato de aprovecharlo, ayudarlos con sus tareas y consentirlos en lo que puedo”, señaló el portero de las Águilas.

Moisés debutó como papá a los 24 años de edad y recuerda con gran alegría el día en que se enteró de la llegada de su primogénito.

Desde entonces, la vida le cambió, llegaron nuevas responsabilidades pero al mismo tiempo un gran número de alegrías.

“Recuerdo que estaba concentrado con mi equipo, llegó mi esposa a visitarme, me dio una cajita y al abrirla me encontré con un mameluco y me dijo: ‘Felicidades, vas a ser papá’. Imagínate la emoción que tuve, fue muy grande, porque siempre quise ser papá joven, para tener la energía y disfrutarlos en todo momento”, comentó.

El arquero dijo que al convertirse en padre de familia su vida tomo un giro radical.

“Fue un cambio porque ya no es lo mismo, tienes una responsabilidad más, ya no pensamos sólo en nosotros. Cuando llegó el niño todo fue diferente, te tienes que levantar a darle de comer, cambiarlo. Con Sofí ya sabíamos la rutina”, dijo.