La corrupción arrasó con las organizaciones
Este debe ser el peor momento por el que atraviesa la estructura organizativa de la comunidad dominicana en la ciudad de New York, mayormente asentada en la parte norte de Manhattan.
Aquí organizaciones de servicio comunitario que se manejan con fondos públicos, se mantienen operando sitiadas por la vigilancia de las autoridades como son los casos de Alianza Dominicana y Asociación Comunal de Dominicanos Progresistas. Otras como UCAM escribieron su epitafio.
La Coalición del Norte de Manhattan para el Desarrollo Económico (Northern Manhattan Coalition for Economic Development) desapareció sin dejar rastros visibles.
Casa Duarte, no se sabe si está muerta o viva, mientras otras mantienen sus puertas abiertas pero acorraladas por el rumor público con su reputación rodando por el piso, y en el peor de los casos con las autoridades respirándole en la nuca, porque no pueden justificar el destino que le dan a los fondos que reciben.
Todas tienen en común que han sido víctimas por parte de personas no honradas, que tomaron ventaja. Estas convirtieron a las organizaciones en esqueletos de los que alguna vez estas fueron física o moralmente. Además que en éstas siempre estuvo metida la mano peluda de uno que otro político con intereses siniestros.
La situación es tan preocupante, que en el pasado cuando sucedieron emergencias por fenómenos naturales en la República Dominicana, se gestionaba asistencia humanitaria que casi siempre coordinaba Alianza Dominicana. Ahora, si algo llega a pasar, no se sabe dónde acudir porque Alianza y ninguna otra entidad de servicio comunitarios son confiables para administrar recursos. Así ha quedado establecido cuando le han retenido el dinero para la ejecución de sus programas.
La única esperanza de una luz al final de este oscuro túnel podría estar cifrada en las nuevas generaciones de jóvenes que nacieron aquí o que llegaron a temprana edad, que se han educado y desarrollado en este sistema, que respeta las leyes y los fondos públicos.
Una generación que no arrastró las mañas que son parte de la cultura y el estilo de vida en la isla, una generación que no esté contaminada y que inspire confianza.