Los príncipes olvidados

Guía de Regalos

Según algunos estimados, son más de 216 mil bebés que nacen en el planeta Tierra diariamente. Con raras excepciones, todos son especiales para la pareja que los ha concebido y los ve nacer. Todas las madres piensan que sus bebés son bellos. La llegada de la mayoría de esos inocentes y vulnerables seres humanos es celebrada.

Entonces, me pregunto ¿a qué se debe el desmedido interés del nacimiento de un bebé más en Londres?

Los medios noticiosos del mundo, muchos de los cuales han tenido que despedir a empleados en medidas de austeridad, se han gastado millones en acampar personal para cubrir el nacimiento de un bebé más que se une a la raza humana.

Con todo respeto a los padres —que al abandonar el hospital ayer quisieron aparentar ser como cualquier pareja con su primer bebé— ¿Qué tiene este bebé que sea diferente a los miles que nacieron el lunes?

La algarabía de que el hijo de William y Catherine tiene título de príncipe antes de que le hayan puesto nombre me parece ridículo. Sin embargo, comprendo que a millones les encantan las novelas, el drama de la vida de otros que viven mostrando sus privilegios, riqueza y trato especial en todo lo que hacen.

Mientras se babeaban con el embarazo de Catherine y el nacimiento en la novelesca cobertura les recuerdo los otros príncipes.

Los príncipes que morirán antes de salir del hospital. Los príncipes que pasarán hambre. Los príncipes que serán abusados. Los príncipes que no serán educados. Los príncipes que sobrevivirán pobreza y enfermedades, para morir en guerras que hombres poderosos crearán. Así es que si usted es de los que se ha desvivido con cada capítulo de esta novela, entonces sepa que hay otros bebés que serán amados por sus padres aunque no gozarán de los privilegios que ya tiene el que aún no tiene nombre.

Bajofuego@eldiariony.com