Los inmigrantes crean un país

El trascendental movimiento feminista nunca parece haber estado enfocado en el efecto que tendría en el desarrollo de los Estados Unidos. Ni tampoco nació de una necesidad de crear la percepción que el resto del mundo ha llegado a tener que aquí el derecho de las mujeres se respeta. El feminismo como tal simplemente se engendró por necesidad al derecho básico de la mujer a la libertad y la participación en esta sociedad.

Derechos básicos como escoger su propia pareja para matrimonio, a heredar, a estudiar, a votar, a trabajar. El movimiento evolucionó y las mujeres lucharon por su derecho a decidir por sí mismas cómo comportarse o vestirse, cuando tener relaciones sexuales, que tipo de trabajo hacer, y más recientemente, reclamamos participación en deportes, política, y a tener potestad sobre nuestros propios cuerpos. Actualmente y ya sin tal categorización de movimiento, reclamamos, aunque ya con mucha menos ferocidad, derecho a igualdad de pago y que se eliminen todas las limitaciones por asuntos de género. El legado del movimiento feminista a la sociedad norte americana es importantísimo pero no intencional.

Indiscutiblemente que el movimiento más importante que se haya desarrollado en este país es el de los afroamericanos. A pesar de la pésima labor que hacen muchas escuelas en ensenar la historia americana. Es obvio que la historia de los Estados Unidos desde su lucha por la independencia de Gran Bretaña hasta la elección del presidente Barack Obama, es la historia de los afroamericanos.

Todos los derechos civiles que a pesar de las presentes amenazas están vigentes en nuestra sociedad para protegernos tienen como base la historia de los negros en los Estados Unidos.

Todos los argumentos legales y humanistas presentados por o para los afroamericanos, son hoy invocados por todas/os para nuestra protección, sin importar nuestro país de origen. Sin embargo, antes de que se empoderaran y se autodenominaron como Afroamericanos, los negros de este país, primero como esclavos, después segregados de los anglosajones, y más tarde como rebeldes luchadores, al igual que las mujeres del movimiento feminista, todas sus acciones han sido provocadas y motivadas por una necesidad de defenderse de la opresión que han sido víctimas. Su lucha se ha tenido que enfocar en sus derechos humanos y civiles, y hasta en su derecho a sobrevivir.

Iindiscutiblemente el movimiento más importante históricamente del país también ha transcendido incidentalmente. Estamos en la víspera de otro movimiento necesariamente trascendental: el de los inmigrantes.

Lo que pase como “reforma de inmigración” tendrá percusión en la historia del país. Aprendiendo de dos grupos que crearon y tomaron sus oportunidades, ya que nos han designado a los latinos como la cara del movimiento de la reforma, tomemos el salten por el asa y diseñemos nuestra trascendencia.

(Raysa Castillo es licenciada)

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