Un “golpe” latino en la Copa Solheim

Lizette Salas, integrante del equipo de golf de Estados Unidos, mostrará sus habilidades hoy en el evento

Lizette Salas.
Lizette Salas.
Foto: AP

Nueva York — Lizette Salas creció atrapada entre un mundo con el que no se identificaba y otro en el que nadie entendía su pasión por el golf. Pero cuando hoy pegue su primer golpe vistiendo los colores de Estados Unidos en la Copa Solheim, ese conflicto se mirará lejos y sólo el futuro sabrá cuán alto esta latina puede llegar.

“Cuando era niña nunca veía a niñas latinas jugando golf. Y eso me intimidó”, dijo. “Porque yo crecí en una ciudad donde la mayoría eran hispanos. Y jugar en un deporte en el que yo era la minoría, eso me daba mucho miedo”.

De vuelta en su hogar en Azusa, California, ella también enfrentaba cuestionamientos y hasta burlas por practicar un deporte que no era conocido entre su comunidad.

“Cuando volví a casa, y le decía a mis familiares y amigos que jugaba golf y ellos no entendían por qué ese juego era tan importante para mí. Fue difícil convencer a la gente de que yo era lo suficientemente buena para jugar este deporte”, indicó la golfista de 24 años.

Es tan buena que, en apenas en su segundo año en el tour profesional de la Asociación Nacional de Mujeres Golfistas (LPGA), fue incluida en la selección que desde este viernes buscará arrebatar la Copa Solheim de las manos a la escuadra europea.

“Este torneo es considerado como nuestra olimpiada”, explicó la joven. “Durante los últimos años he visto el torneo por televisión, y ahora tendré la oportunidad de estar ahí para tratar de recuperar el trofeo para Estados Unidos. Eso es extraordinario”.

Desde hace más de 20 años, el evento enfrenta a las mejores jugadoras de Europa y Estados Unidos. La más reciente, realizada en Irlanda en 2011, se la llevó el primer grupo que logró su cuarto triunfo en 12 competiciones de este tipo.

Este año, el torneo se realizará en Colorado, lo que le añade un poco de presión a la escuadra estadounidense por conservar el invicto en suelo americano, contó Salas.

“Queremos recuperar esa copa”, manifestó. “Voy a jugar mi juego con la esperanza de ganar el domingo y mantener la historia que indica que el equipo de Estados Unidos nunca ha perdido en casa”.

Junto con Gerina Mendoza Piller, quien también conforma el equipo este año, la mexicana trae de vuelta la representación latina al equipo de las Barras y las Estrellas desde que, en 1990, la legendaria Nancy López integrara el grupo que ganó el torneo en Orlando, Florida.

“Yo crecí admirándola y ahora ella es mi amiga y mentora. Eso es algo muy especial porque me dice que debo mantenerme orgullosa de mi origen, de mi juego y que siempre debo de sonreír”, comentó.

Salas, número 19 del mundo, habla con orgullo del origen inmigrante de sus padres, quienes dejaron su pueblo en Zacatecas, México, para asentarse en el sur de California.

“Mis padres me enseñaron a trabajar duro para obtener lo que quieres. Ellos me contaron historias sobre cómo crecieron y vinieron a este país para comenzar de la nada y criar una familia. Ellos me inyectaron ese espíritu guerrero para nunca rendirme”, aseguró.

Su padre, Ramón, trabajaba como mecánico en un campo de golf y fue él quien la introdujo al mundo de este deporte cuando ella apenas contaba con siete años, algo de lo que está muy agradecida.

“Es el mejor padre. Ha sacrificado mucho para que yo esté aquí. El golf es un deporte muy caro y nosotros no teníamos el dinero para comprar los palos y el resto del equipo, pero mi papá se las ingenió para que yo pudiera tomar lecciones profesionales desde los siete años y, desde entonces, no he dejado el campo”, relató.

Y cuando pega el último golpe, ya sea en Europa, Asia o cualquier lugar lejos de casa, Salas sólo piensa en volver para comer lo que prepara su mamá Martha, y volver a ser la hija, la hermana, la tía, la chica normal de Azusa que siempre ha sido.

“Mi mamá me hace chorizo con huevo en las mañanas. También su avena es muy rica. Tener una comida preparada por mi mamá es muy especial. Es el tiempo que ella y yo podemos hablar tranquilas y yo dejo de lado mi carrera como jugadora profesional”, finalizó.