Rechaza la vía a la ciudadanía

Goodlatte no deja a Congreso ponerse de acuerdo en inmigración
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Rechaza la  vía a la ciudadanía
Una manifestación en la que gritan consignas en pro de la reforma migratoria y una vía a la ciudadanía, en San Diego, California, mientras que en el Congreso se dificulta la comprensión del tema.
Foto: EFE

VERONA, Virginia.— El presidente de la comisión judicial de la Cámara de Representantes de Estados Unidos rechazó la idea de dar a los inmigrantes sin autorización legal una vía especial para alcanzar la ciudadanía.

El congresista Bob Goodlatte, republicano por Virginia, dijo ayer durante una reunión en el Ayuntamiento del Valle de Shenandoah que la Cámara debe trazar su propia dirección en materia de inmigración, incluso si nunca se traduce en un proyecto de ley que el presidente Barack Obama pueda firmar. Afirmó que hará todo lo posible para garantizar que la Cámara nunca retome proyecto de ley de inmigración integral del Senado, que incluye un camino a la ciudadanía para los 11 millones de inmigrantes en el país sin permiso legal.

Goodlatte dijo que la Cámara tramitará proyectos de ley individuales cuando los legisladores regresen a Washington de su receso de verano en septiembre, comenzando con iniciativas sobre asuntos policiales, seguridad fronteriza y verificación laboral.

El foco de la mayoría republicana en la Cámara debe estar en cómo “reformar la inmigración de la manera correcta para mostrar cómo se debe hacer, incluso si no llega hasta el final para que el presidente la firme”, dijo Goodlatte ante una pregunta.

“Porque he tenido dificultades, como usted, imaginando que firma algunas de estas cosas”, agregó. “Esto no quiere decir que no debamos, al menos, mostrar al pueblo estadounidense que estamos interesados en resolver este grave problema que tenemos en nuestro país”, dijo.

En una escena que se ha repetido este mes durante las asambleas vecinales entre autoridades y ciudadanos en todo el país, Goodlatte enfrentó varias preguntas en apoyo de la legislación migratoria de activistas enviados por un grupo a favor de los inmigrantes, Virginia Organizing. Algunos grupos de defensa de la inmigración están presionando a los republicanos de la Cámara para apoyar reformas integrales a las leyes de inmigración.

Sin embargo, al dirigirse a una multitud de más de 200 personas en un edificio del Gobierno local en Verona, Virginia, no dio señales de alterar la posición que sostiene desde hace meses: que los inmigrantes que están aquí sin autorización legal no deben conseguir lo que él llama un camino “especial” a la ciudadanía, que es lo que ve en el proyecto del Senado.

Goodlatte ha dicho que los inmigrantes podrían obtener un estatus legal que no llegue a la ciudadanía y a partir de ese punto seguir los caminos que ya existen, a través de los vínculos familiares o de los lazos laborales, para obtener la ciudadanía al final. Criticó a los defensores de otorgar la ciudadanía, al sostener que obstaculizan el camino de otras reformas al aferrarse a su objetivo.

“Las personas que quieren tener un camino a la ciudadanía han mantenido secuestrado todo lo demás”, dijo Goodlatte. “Ahora queremos decir: ‘Mira, entendemos lo que quieres, pero pensamos que un estatus legal en Estados Unidos, pero no un camino especial a la ciudadanía, podría ser apropiado'” una vez que se consigan una serie de pasos, incluida la seguridad fronteriza.

Los comentarios de Goodlatte subrayaron el difícil camino que tiene por delante el Congreso para ponerse de acuerdo sobre un proyecto de ley de inmigración, una de las prioridades de Obama en su segundo mandato.

El proyecto de ley de largo alcance aprobado en junio por el Senado, bajo control demócrata, incluye miles de millones de dólares para seguridad fronteriza y nuevas medidas en materia de inmigración sin autorización legal y aplicación de la ley en el lugar de trabajo, además de un camino hacia la ciudadanía, pero la Cámara —de mayoría republicana— ha rechazado ese enfoque y planea seguir adelante con proyectos de ley sobre temas individuales.

A pesar de que algunos se traslapan, como por ejemplo al permitir un estatus legal o la ciudadanía para los inmigrantes traídos sin permiso a este país cuando eran niños —los llamados dreamers—, algo que Goodlatte y otros republicanos apoyan, no está claro que eso vaya a producir un acuerdo en el Congreso. Los demócratas y la Casa Blanca ya han rechazado un proyecto de ley que solo se refiere a los inmigrantes traídos aquí como niños y deja a sus padres por fuera, pero Goodlatte y otros republicanos de la Cámara no se han mostrado receptivos a hacer frente a la situación de los padres de los dreamers, además de los propios jóvenes.

Goodlatte dijo que prevé presentar pronto el proyecto de ley en el que trabaja para afrontar la situación de los dreamers, pero indicó que aún quedaba trabajo por hacer para determinar si existía suficiente consenso para hacerlo avanzar en la comisión y aprobarlo en la Cámara.