Un impulso para las pequeñas empresas

Sobre 143,000 negocios pequeños latinos operan en la Ciudad de Nueva York. A la misma vez estos generan sobre $18,000 millones para la economía de la Ciudad. Pero su crecimiento y prosperidad depende de las políticas económicas de la próxima administración.

Nuestros negocios pequeños han expandido el mercado de nuestros barrios, emplean cientos de miles en nuestras comunidades y han sido una gran fuente de ingresos mediante impuestos directa e indirectamente en la economía de la Ciudad.

A la misma vez que 383,712 de negocios pequeños dejaron de operar de 1986 al 2011, las empresas pequeñas latinas se duplicaron de 71,000 a 143,000 del 1997 al 2007, de acuerdo el censo económico que se realiza cada cinco años.

Y mientras que la administración y el Concejo presentaron una serie de iniciativas para ofrecer un enfoque más práctico para las pequeñas empresas y fueron útiles, los propietarios de pequeñas empresas sienten que están bajo constante escrutinio por la Adminstracion de Bloomberg.

De acuerdo a un estudio de la oficina del Defensor Público de la Ciudad, desde el 2002 se ha duplicado el ingreso de la ciudad mediante cuotas y multas a los pequeños negocios a un total de alrededor de 800 millones anuales.

Lo que no debe ser sorpresa por el cual el Índice de Supervivencia de Negocios Pequeños catalogo en los últimos dos años a la ciudad de Nueva York 49 y 50 respectivamente entre los 50 estados como la Ciudad con peores políticas públicas para emprendedores.

Entre las recomendaciones para el próximo alcalde se debe:

Revisar y regular las cuotas elevadas y la forma en la cual la Ciudad genera dinero a través de multas.

Balancear las preferencias de las administraciones en todos los ámbitos, sin ignorar las necesidades de todos los emprendedores. Esto incluye el desarrollo de una estrategia integral para abarcar a las empresas que se esfuerzan por llegar a ser de nivel intermedio.

Revisar la extensión de contribuciones que gozan las compañías grandes de la Ciudad como las aseguradoras. Al final son los negocios pequeños los que llenan ese vacío. El Contralor John C. Liu recomendó como candidato que sean las corporaciones que paguen su parte y se les dé un alivio contributivo a los pequeños emprendedores. Otra idea de mucho sentido.

Desde humildes bodegas a elegantes restaurantes, los negocios latinos mantienen a nuestros barrios floreciendo. La Ciudad los debe ayudar a crecer, y no tratar de hundirlos.