NY, gobernando mediante el crimen

NY, gobernando mediante el crimen
Más del 70% de los jóvenes en la Ciudad de Nueva York que son arrestados por crímenes son latinos y afroamericanos.
Foto: Archivo

Por décadas empezando con la administración del presidente Richard Nixon, la mano dura contra el crimen ha limitado debates constructivos para enfrenar las causas que nutren la criminalidad en el país. En cierto modo la nación se convirtió en un estado penal. En vez de disminuir reglamentos gubernamentales, tal y como los republicanos supuestamente quieren, el estado penal nutre una rama ejecutiva más autoritaria, una rama legislativa más sumisa, y una rama judicial más defensiva en las palabras de Simón.

Nueva York sigue por esta ruta en ser uno, entre solamente dos estados en la nación, que trata como adultos en el sistema criminal a cada joven de 16 años para arriba.

Es decir que Nueva York no ve ninguna diferencia en la capacidad mental, el desarrollo emocional, y el juicio entre adolescentes y adultos. Con avances científicos ya podemos comprobar que el cerebro humano sigue su desarrollo hasta los 25 años.

Cada vez que Nueva York enjuicia un joven de 16 o 17 años en la corte criminal para adultos pone en riesgo a que sea encarcelado en prisiones de adultos. Desde ahí empieza los riesgos serios. Jóvenes encarcelados con adultos tienen 50% más de probabilidad de ser físicamente golpeado con un arma que los jóvenes encarcelados en instituciones penales para juveniles.

Y la probabilidad de ser confinados en un celda solitaria, aislado de cualquier contacto con otros seres, es mucho más alta en prisiones de adultos para estos adolescentes. Trágicamente, la tasa de jóvenes cometiendo suicidio cuando están encarcelados con adultos es 36 veces más alta que cuando están confinados con juveniles.

Ahora hay una movilización para incrementar la edad de responsabilidad criminal y subir la edad más allá de 16 años. Los dirigentes de tal movimiento están claros: el joven que comete un crimen tiene que resumir cuentas y ser responsable por sus actos pero a la misma vez el sistema tiene que tratarlos como el niño y adolescente que es y proveer servicios apropiados en lugares juveniles.

Esto incluye proveyendo servicios de salud, intervenciones para la salud mental, programas educativos y sociales, y accesibilidad a su familia. De esta moda disminuye la probabilidad de que los jóvenes cometan crímenes de nuevo y fortalece la seguridad pública en nuestros vecindarios.

Para la juventud latina en Nueva York estas observaciones no son teóricas – son verdaderas. En 2013, un informe confirmó que más de 70% de la juventud en la Ciudad arrestada por crímenes son latinos y afroamericanos, y que la tasa de jóvenes sentenciados en las cortes criminales como adultos es más de 80% latino y afroamericano. Y desde 2010, ya sabemos que la juventud latina es la más grande en la Ciudad con personas de 16 a 24 años, según el Community Service Society.

A nivel nacional jóvenes latinos son encarcelados por más tiempo que jóvenes blancos por los mismos delitos violentos, hasta 143 días más. La percepción estereotípica de un joven latino envuelto en una ganga, creado en gran parte por los medios, no cobra fuerza según los datos del Justice Policy Institute. Ese centro concluyó en 2007 que la cara pública de membrecía en las gangas es latina y/o afro-americana, cuando son blancos que componen la proporción más grande de jóvenes en gangas.

La comisionada estatal encargada de las instituciones juveniles en Nueva York, Gladys Carrión, ha hecho milagros con los pocos recursos que tienen para desinstitucionalizar los programas que provee el estado para la juventud en el sistema criminal. Pero ella no lo puede hacer todo. Lo que falta es una modificación a la ley y un enfoque en las necesidades y retos únicos de nuestra juventud latina en el sistema criminal. Tenemos que cambiar la ley de responsabilidad criminal más allá de 16 años. Para envolverte en este debate visite www.raisetheageNY.com.