Cumbre de pandillas en Chicago no logra tregua

La reunión convocada por activistas religiosos y comunitarios, se proponía lograr una tregua entre pandillas en Chicago, pero la ausencia de líderes pandilleros lo impidió
Cumbre de pandillas en Chicago no logra tregua
El pastor Chuck Singleton, organizador del foro anti violencia en Chicago en la iglesia House of Hope (Casa de la Esperanza) de la calle 114, una de las zonas del sur habitadas por afroamericanos más conflictivas de Chicago.
Foto: EFE

CHICAGO.- La cita de hoy para llegar a una tregua entre las pandillas de Chicago, donde conviven más de 600 de estos grupos, terminó sin acuerdos debido a la ausencia de varios líderes pandilleros, aunque se espera retomar el tema con el mismo objetivo en nuevas reuniones en esta y otras ciudades del país.

El pastor Chuck Singleton, miembro del equipo organizador, señaló que durante la jornada todo transcurrió “muy bien y de acuerdo a lo esperado” pero la asistencia fue “escasa”.

El encuentro, convocado por Gregory Tatum, un pastor de California, en sus esfuerzos por reducir el número de muertes violentas en la ciudad de Chicago, reunió a unas 200 personas.

En la jornada de hoy se esperaba la presencia de decenas de pandilleros miembros de las bandas más peligrosas que actúan en el sur de Chicago, entre ellos los “Vice Lords”, “Black Disciples”, “Gangster Disciples” y “Black Souls”.

Singleton reveló que varios grupos se hicieron presentes, aunque no especificó sus nombres, y destacó la labor de algunos pandilleros de la “guardia vieja” que manifestaron su intención de involucrarse en la cruzada y colaborar.

Entre ellos estuvo Esaun Keller, quien dijo que el problema es que actualmente existe una “completa anarquía” entre los pandilleros. “Todos los jefes están en la cárcel y los jóvenes no tienen ninguna estructura, son rebeldes y no honran nada”, manifestó.

Hasta el mediodía de hoy habían acudido unas 200 personas al local de la iglesia “House of Hope” (Casa de la Esperanza), en la calle 114 de Chicago, lo que hizo prever que la reunión terminaría antes de lo previsto dado que, tal como lo admitió Singletón, la concurrencia “fue escasa”.

A su juicio, lo más importante fue la vigilia previa que se realizó el viernes en el barrio Pullman, en el sur de la ciudad, en la cual “la concurrencia fue multitudinaria, con velas y carteles; todos unidos en una oración por las víctimas y sus familias”.

La reunión de hoy incluyó charlas y talleres sobre mecanismos para recuperar a los jóvenes que salen de las cárceles y los efectos de las redes sociales o de la música -en particular el hip hop- en la cultura urbana.

En la agenda, enfocada en la idea de “educación y cambio”, también figuró como tema de discusión la recuperación económica de las comunidades afroamericanas de la ciudad, lugares en donde se producen la mayoría de los hechos violentos.

La Cumbre Pandillera, nombre con el que se ideó inicialmente este encuentro y que luego recibió la denominación de Cumbre de Unidad Nacional, con la intención de abarcar mejor la problemática de los afroamericanos, fue convocada por Tatum, un pastor de California.

Tatum organizó la reunión con el fin de buscar una tregua entre las pandillas que operan en la ciudad, quienes serían responsables de lo que califica de “genocidio” entre los jóvenes negros.

“Debemos concientizar a la gente sobre la violencia en Chicago y en el resto de la nación, para trabajar con los jóvenes y reintegrarlos a la sociedad”, declaró a Efe.

El reverendo afroamericano abogó además para que los integrantes de las bandas recuperen valores que considera perdidos.

“Tienen que entender que la vida humana es muy importante, que tiene un gran valor, y (deben) poner fin a los homicidios”, invocó.

Señaló que Chicago, con más de 500 homicidios el año pasado y 300 en lo que va del 2013, se ubica en el epicentro de la violencia pandillera del país.

Según datos que maneja la policía de la ciudad, en Chicago se contabilizan más de 600 pandillas a las que se atribuye el 85% de los homicidios en enfrentamientos por dominio territorial o balas perdidas.

Cuando Chicago realizó la primera cumbre de pandillas en 1993, esas bandas eran gobernadas por jerarquías de tipo corporativo que dominaban toda la ciudad.

“Ahora no tienen un líder, hacen lo que quieren sin pensar en las repercusiones”, reiteró Keller.