Empresariado de EEUU empuja la reforma migratoria

Desde los grandes ejecutivos hasta los pequeños empresarios, aumenta la presión sobre la Cámara de Representantes para aprobar una ley de inmigración

El director general de Facebook, Mark Zuckerberg, se pronunció el pasado agosto públicamente en favor de una reforma migratoria.

El director general de Facebook, Mark Zuckerberg, se pronunció el pasado agosto públicamente en favor de una reforma migratoria. Crédito: AP

Washington – Líderes empresariales a favor de una reforma migratoria recorren los pasillos del Congreso y la Casa Blanca, invierten en campañas publicitarias y hasta amenazan con retirar sus donaciones si el Legislativo no aprueba la medida, pero no está claro que su militancia dé resultados antes de fin de año, según analistas.

Cuando quedan apenas 13 días en el calendario legislativo, el empresariado busca insuflar energía al movimiento pro reforma, aprovechando sus tradicionales vínculos y afinidades con el Partido Republicano.

Estados Unidos ha venido arrastrando el problema de la inmigración ilegal desde 1986, cuando el Gobierno de Ronald Reagan dio una “amnistía” a tres millones de indocumentados, y el empresariado estuvo prácticamente invisible en el debate.

Ahora, su activismo ha adquirido un perfil muy público y desafiante, y cuenta en sus trincheras a ejecutivos como Mark Zuckerberg, de Facebook; Don Johnson, de McDonald’s; Greg Brown, de Motorola; Marillyn Hewson, de Lockheed Martin, Arne Sorenson, de Marriott, y Doug Oberhelman, de Caterpillar.

Este mes centenares de líderes de pequeñas y medianas empresas han visitado a sus congresistas para exigir un voto de la reforma, además de que participan en asambleas populares, tienen voz en los diarios, y algunos se reúnen en privado con el presidente Barack Obama.

Según analistas consultados por La Opinión, su activismo es apenas una de las múltiples piezas que definirán el desenlace del debate migratorio.

“La movilización que estamos viendo es importante y hará una mayor diferencia si (los empresarios) empiezan a retirar sus cheques a los políticos, pero no tienen una varita mágica. Van a tener que ocurrir muchas otras cosas, por ejemplo que el Partido Republicano cese su guerra civil interna“, dijo Tamar Jacoby, presidenta de ImmigrationWorks USA, que aglutina a pequeños negocios de todo EEUU y que apoyan una reforma migratoria.

“Hay republicanos de la Cámara de Representates que apoyan la reforma, pero el problema es que Washington no funciona. Es bueno que el empresariado se movilice a lo grande, pero no sé si podrá superar los problemas en Washington… creo que los republicanos no quieren darle una victoria al presidente Obama”, observó.

Una ley como la reforma migratoria requiere el empuje de “decenas de bloques de la sociedad civil”, agregó.

Para Tom Snyder, de la federación sindical AFL-CIO, un paso clave sería que el empresariado retire sus donaciones para neutralizar a los detractores de la reforma.

“Muchos empresarios apoyan la reforma pero ¿Qué harán para lograrla: están dispuestos a retirar fondos de quienes se oponen a la reforma? Los empresarios tienen mucho peso y bien podrían quitar su apoyo a los que están hundiendo al Partido Republicano”, opinó Snyder.

Su peso fue inequívoco en las elecciones del 5 de noviembre en una elección especial en Alabama: el candidato republicano financiado por la Cámara de Comercio de EEUU, el exsenador estatal Bradley Byrne, venció en las urnas al aupado por el movimiento conservador “Tea Party”, Dean Young, para un escaño vacante en la Cámara de Representantes.

A través de la historia, el empresariado ha tenido grandes demostraciones de fuerza, ya sea mediante cabilderos o donaciones políticas, principalmente para frenar leyes o regulaciones que contravienen sus intereses.

Según los expertos, la amenaza de los empresarios de retirar dinero en sí es grave y podría surtir efecto. Aún si no logran la reforma este año, en 2014 tendrán más “ventanas de oportunidad” para seguir presionando.

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