Joven que calló a Obama dice que Presidente mintió

Ju Hong, el "dreamer" que detuvo el discurso del mandatario este lunes en San Francisco, insiste en que el ejecutivo tiene la autoridad para detener las deportaciones

Joven que calló a Obama dice que Presidente mintió
“Quedé muy decepcionado con su respuesta. Me trató como un niño, ignoró mis preguntas y mintió, porque la realidad es que él tiene el poder de hacer muchas cosas...”, sostuvo Hong (al fondo en la foto).
Foto: Archivo / AP

Ju Hong, el joven de 24 años que interrumpió el discurso del presidente Barack Obama este lunes en San Francisco, dijo que estaba temblando cuando levantó la voz desde las gradas en la parte de atrás del escenario para increpar al mandatario.

Estaba muy nervioso por el simple hecho de estar sentado detrás suyo, la persona más poderosa del mundo. Cuando hablé estaba temblando, pero sentí que tenía que decirlo, y que sería la única forma de que se escuchara mi voz”, reveló el joven al día siguiente del incidente, en una entrevista.

Hong, un estudiante de postgrado en San Francisco State University, con estatus DACA y de origen surcoreano que vino al país cuando tenía 11 años con su mamá y hermana mayor, interrumpió el discurso que daba el Presidente en un centro comunitario asiático sobre el tema migratorio, para pedirle que intervenga y use su autoridad ejecutiva, mientras se resuelve la reforma.

El mandatario le contestó que no tiene la autoridad ejecutiva para detener las deportaciones y que sería “ilegal” ignorar las leyes del país para tomar esta medida.

“Quedé muy decepcionado con su respuesta. Me trató como un niño, ignoró mis preguntas y mintió, porque la realidad es que él tiene el poder de hacer muchas cosas, simplemente no tiene la voluntad política”, sostuvo Hong. “El presidente Obama no puede decir que es el campeón de la comunidad inmigrante mientras deporta a más de 1, 000 personas por día, separando familias”.

Hong no es un novato en estas lides. El joven comenzó a involucrarse en el movimiento “dreamer” alrededor de 2007, luego que, en su último año de escuela secundaria, se enteró de que no tenía número de Seguro Social que poner en las solicitudes para la universidad.

“Poco a poco me involucré con varias organizaciones, aprendí cada vez más, y, eventualmente, para 2009, ya me sentía bien hablando en público”, dijo Hong. “Dos veces he sido arrestado en eventos de desobediencia civil. El primero fue en el condado de San Bernardino, cuando protestamos contra el programa 287g de cooperación policial con inmigración”.

Fotos en el ciberespacio muestran que Hong ha estado presente en más de una protesta, hablado en más de un evento y se ha visto rodeado de policías en más de una de estas ocasiones. Con cada acción, sin embargo, el miedo disminuye, señala.

“Es verdad que aún tengo pesadillas de vez en cuando. A veces no puedo dormir y tengo la misma pesadilla: que los agentes de inmigración vienen a mi casa y nos deportan a mí, a mi mamá y hermana”, relató, agregando que al menos dos de los 11 millones de indocumentados son de origen asiático y que el tema no es “un tema latino sino global”.

“Es difícil, no tener estatus en la cultura asiática es un estigma”, esbozó Hong.

El activista aseguró que no tenía planeada la intervención de ayer. “Sólo me cansé de escuchar de nuevo el mismo discurso de siempre, sin soluciones concretas, especialmente cuando habló del Día de Acción de Gracias y de pasarlo en familia”.

La reacción al evento, ocurrido durante el discurso de Obama, ha sido “abrumadora”, describió el joven, quien estudia administración pública en la Universidad Estatal de San Francisco y el año pasado se graduó de ciencias políticas en la Universidad de Berkeley.

Su correo electrónico, su página de Facebook y su teléfono contienen cientos de mensajes de otros jóvenes que agradecen que haya hablado y haya puesto atención en el continuo problema de las deportaciones y las separaciones familiares. También hay quienes lo acusan de “irrespetuoso y grosero” por interpelar al presidente y no callarse.

“Creo que lo único que nos queda es presionar a Obama para que haga lo correcto, al mismo tiempo que hacemos lo mismo con el Congreso para que aprueben la reforma migratoria”, concluyó Hong. “Las dos cosas son necesarias”.