Ciudadanos en EEUU desconfían los unos a los otros

Sondeo revela que apenas un tercio de la población afirma que tiene fe en la mayoría de las personas

"Yo desconfío de todos", dijo Bart Murawski, de 27 años, y residente de Albany, Nueva York.

"Yo desconfío de todos", dijo Bart Murawski, de 27 años, y residente de Albany, Nueva York. Crédito: AP / Shannon DeCelle

WASHINGTON — Confíe en lo que le decimos. Los estadounidenses ya no confían los unos en los otros.

No hablamos de la pérdida de confianza en las grandes instituciones como el Gobierno, las iglesias o Wall Street, la cual fluctúa según los acontecimientos.

Durante cuatro décadas, un ingrediente profundo de la democracia, la confianza en el otro, ha venido agotándose gradual y silenciosamente.

En la actualidad, apenas un tercio de los estadounidenses afirman que tienen fe en la mayoría de las personas. La mitad de los ciudadanos era de este parecer en 1972, cuando se hizo por primera vez esta pregunta en la Encuesta Social General.

Dos décadas después, un máximo histórico de dos terceras partes de los consultados dice que “no puedes ser demasiado cuidadoso” al tratar con otros.

De acuerdo con un sondeo AP-FfK efectuado en octubre, los entrevistados sospechan unos de los otros en cualquier situación.

Menos de un tercio manifestó mucha confianza en los conductores en algún camino, personas a las que conocen circunstancialmente en algún viaje y los empleados de un establecimiento a los que entregan las tarjetas de crédito para que les haga algún cobro.

“Yo desconfío de todos”, dijo Bart Murawski, de 27 años, de Albany, Nueva York. “La cautela siempre es un elemento importante”, agregó.

¿Es importante que los estadounidenses sospechen los unos de los otros? Sí, afirman con preocupación científicos políticos y sociales.

Lo que se conoce como “confianza social” redunda en aspectos positivos. Una sociedad en la que es más fácil transigir o concertar un acuerdo. Donde la gente está dispuesta a trabajar con personas diferentes en pos del bien común. Donde aparece la confianza hay impulso al crecimiento económico.

Por el contrario, la desconfianza parece alentar la corrupción. Cuando menos, distrae energía para contar el cambio, elaborar contratos legales de 100 páginas y construir comunidades cerradas.

Incluso el encono y el estancamiento político puede derivar de los efectos de una ciudadanía cada vez más desconfiada, sostuvo April K. Clark, investigadora de opinión pública y científica en política de la Universidad Purdue.

“Equivale a las reglas del juego”, dijo Clark. “Cuando la confianza esta baja, se vuelve menos civil la manera como reaccionamos y nos comportamos hacia los demás”, afirmó.

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