Exija examen cardíaco para su recién nacido

Hospitales del estado de Nueva York deben detectar si los bebés padecen de cardiopatías congénitas
Exija examen cardíaco para su recién nacido
Yessi Colondres (centro), sostiene a su recién nacido Elías Emmanuel, junto a su pediatra, la doctora Ada Aponte (Izq.), y la cardióloga pediatra, la doctora Sarika Kalantre.
Foto: Suministrada

Nueva York.- A partir de este lunes, todos los hospitales y centros de maternidad del estado de Nueva York deben realizar, por ley, un examen a los recién nacidos, con el fin de determinar si sufren de una cardiopatía congénita, una condición médica que es potencialmente mortal.

La nueva normativa, firmada por el gobernador Andrew Cuomo el 31 de julio de 2013, exige que a las 24 horas de haber nacido un niño, los centros médicos lo sometan a una prueba llamada ‘oximetría de pulso’, la cual determina si el infante sufre de una serie de enfermedades que pueden afectar gravemente su corazón a los pocos días o semanas de su nacimiento.

Gracias a este examen, a Yessi Colondres se le quitó un gran peso de encima. La semana pasada los doctores del Hospital de Niños del Centro Médico Montefiore le confirmaron que su hijo Elías Emmanuel había nacido completamente sano.

“Luego que se lo hicieron a mi bebé y que las enfermeras me dijeron que se encontraba bien, me sentí muy tranquila”, cuenta la madre dominicana de 21 años, residente en El Bronx.

Como muchas otras mamás latinas, Colondres, quien es primeriza, desconocía la existencia de este examen hasta que llegó al hospital.

“Yo no sabía nada sobre esta prueba, y no entendía si era peligrosa o no. Pero el hecho de que no representaba ningún riesgo para el bebé, de que era muy rápida y que servía para determinar algo tan importante para su salud como los problemas cardíacos, me dio un gran alivio”, comenta Colondres cuyo hijo tiene apenas ocho días de nacido.

La enfermedad cardíaca congénita, conocida en inglés como CHD, es el tipo de defecto de nacimiento más común entre los recién nacidos. Se estima que ocurre en ocho de cada 1,000 nacimientos en Estados Unidos, es decir, en cerca de 400,000 infantes.

En el estado de Nueva York 300 niños nacen con CHD cada año, y 17% ellos mueren en sus primeros 12 meses de vida. Por esta razón este estado se ha unido a otros 29 en todo país en los que las pruebas para determinar esta condición ya son obligatorias por ley. El primero en implementarlo fue Nueva Jersey, en agosto de 2011.

“Son ocho lesiones o enfermedades que pueden no ser detectadas por un sonograma prenatal. Algunos bebés cuando nacen se ven completamente saludables, pero después de una o cuatro semanas se enferman y algunos llegan a las salas de emergencia muertos”, indica la doctora Ada Aponte, pediatra del Hospital de Niños del Centro Médico Montefiore, quien es a su vez co-directora del programa de pruebas CHD.

Se estima que cerca del 25% de todos los casos de CHD son considerados críticos (CCHD) y los mismos tienen más probabilidades de desarrollar graves complicaciones durante los primeros días o semanas de vida.

“Hay muchos riesgos. Si no se diagnostican temprano, los bebés pueden tener problemas al comer, en su respiración; algunas veces se ponen azules; pueden sufrir presión baja, un ‘shock’ y hasta la muerte”, advierte Aponte, cuyo hospital comenzó a realizar las pruebas hace dos semanas.

La especialista señala que no se conocen con exactitud las causas de estas enfermedades, y asegura que todos los niños están en riesgo de desarrollarlas sin importar su raza o historia familiar. “Muchas veces el embarazo va muy bien pero algunos niños nacen con esas enfermedades”.

Aunque se desconocen las causas, la doctora Aponte sugiere que para prevenir estas enfermedades las mujeres no deben faltar a sus citas con el doctor cuando están embarazadas, que se hagan sus sonogramas o ultrasonidos prenatales cuando se les indique, tomen vitaminas prenatales y tengan una dieta saludable.

La oximetría de pulso, que es recomendada por la Academia Americana de Pediatría, por neonatólogos y cardiólogos pediátricos, es un método eficaz de examinar a todos los recién nacidos para detectar si sufren de CHD o CCHD y así se puede reducir el número de niños que están sin diagnosticar.

“Con esta prueba podemos ver la saturación del oxígeno en el bebé, que nos indica si el corazón está o no funcionando bien. Con esto determinamos si el bebé se puede ir a la casa o si necesita más exámenes por parte de un cardiólogo”, explica Aponte.

La pediatra agrega que el examen es muy sencillo, poco invasivo y muy rápido. “Es una máquina que le pone la enfermera en la mano derecha, como una curita, y luego se pone en el pie. Todo dura de cinco a diez minutos”.

“La máquina da una lectura. Si el número es de 95% o más de oxígeno, entonces está bien. Si es menor hay que repetirla varias veces o se le realizan otros estudios al corazón”, añade.

Si se llega a confirmar que el niño sufre de CHD, es muy probable que se requiera realizarle una cirugía entre los primeros meses y al año de vida.

Sobre la enfermedad

Un defecto cardíaco congénito (CHD) es una anomalía estructural o funcional del corazón que está presente al nacer. El CHD cambia el flujo normal de la sangre dentro del corazón y fuera del mismo a través del resto del cuerpo. Los síntomas del CHD pueden variar en severidad, desde defectos asintomáticos, hasta las condiciones que amenazan la vida. Estos defectos pueden involucrar a las paredes interiores del corazón, las válvulas de este órgano o las arterias y las venas. Aunque estas enfermedades del corazón están presentes al nacer, los síntomas pueden no aparecer hasta la infancia o incluso en la edad adulta.

Fuente: astho.org

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