Una agenda con baches en el camino

Obama apela al bipartidismo, pero advierte que sin ayuda actuará solo

ANÁLISIS

WASHINGTON, D.C.— El presidente Barack Obama ha delineado su visión de futuro que incluye promesas incumplidas de su primer mandato y que, a juzgar por la resistencia republicana, continuará afrontando baches en el camino.

Con una baja de popularidad y encuestas que muestran la ansiedad y el pesimismo del electorado, Obama inició ayer una gira por cuatro estados para promover su agenda económica, atacada por la oposición.

Obama ha amenazado con adoptar medidas unilaterales para lograr algunas de sus metas, algo que ayer siguió generando elogios y reproches.

Eliseo Medina, activista de inmigración del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU), consideró que Obama tiene pocas opciones por la falta de colaboración del Partido Republicano.

“Obama ha pedido la ayuda de los republicanos y ha dicho que sin esa ayuda, hará lo que tenga a su alcance. Creo que es apropiado si los republicanos obstruyen en vez de construir”, dijo Medina, quien asistió al discurso de Obama el martes sobre el Estado de la Unión en el Capitolio.

Sobre la reforma migratoria, Medina reiteró el compromiso de grupos pro inmigrantes de seguir sus campañas de presión hasta lograrla este año.

Pero el senador republicano por Kentucky, Rand Paul, dijo a la cadena Fox News que la postura de Obama de “por las buenas o por las malas” demuestra su falta de voluntad de trabajar de forma bipartidista.

Las reacciones dan fe de la polarización dentro y fuera del Congreso, en unos momentos en que EEUU aún no recupera por completo su pujanza económica de décadas pasadas.

Grupos progresistas señalan que antes de que Obama llegara al poder, la economía estaba perdiendo 800 mil empleos al mes y que las políticas de la Casa Blanca han alentado la creación de más de 7.3 millones de empleos.

Pero los republicanos subrayan lo que consideran como omisiones en el discurso, sobre todo en lo que respecta al deterioro de la clase media, y se quejan de que las propuestas conservadoras se han quedado en el tintero.

Aún si Obama consigue algunas de sus prioridades mediante acciones unilaterales, necesitará el respaldo del Congreso para iniciativas que cimenten su legado de fortalecimiento de la clase media.

Por ejemplo, un aumento del salario mínimo federal de 7.25 dólares a 10.10 dólares la hora para todos los trabajadores —no solo para los empleados de contratistas federales— requerirá el “sí” del Legislativo.

Sin el bipartidismo al que Obama siempre aspiró, su “año de acción” podría convertirse en otro año de discordias y estancamiento, según analistas.