Herramientas para una buena crianza

La suerte o la bendición de un hijo es un hermoso regalo para toda una vida. Si los padres cuidan de esta valiosa joya diariamente el hijo va a lograr lo máximo de su capacidad, la cual será un orgullo para esa familia, y que se extiende más allá del lugar de adonde vivimos. Por ejemplo, es un gran orgullo para los residentes de El Bronx y la ciudad de Nueva York cuando escuchamos el nombre de la actriz Jennifer López o la ejemplar Sonia Sotomayor, jueza de la Corte Suprema.

Los padres tienen que ser un ejemplo para el hijo. No se puede pedir o esperar algo que los padres no lo son. Por ejemplo, no se puede esperar que su hijo no sea chismoso o que no pelee cuando el padre lo hace y con frecuencia. Hay una ciencia que se aprende en la psicología infantil llamada “Tabla Rasa” que dice que el bebé carece de pensamientos o la capacidad de ciertas actividades por ellos mismos. Lo que el bebé piensa y logra es a través de la experiencia y su aprendizaje de su alrededor (su inmediato ambiente). Si la idea de la Tabla Rasa es cierta, entonces, el estado mental del padre tiene un efecto directo en el niño. Si el padre es feliz esa felicidad se contagia. De la misma forma, se trasmiten la tristeza y la infelicidad. Por lo tanto, hay que ponerse la tarea de ser feliz cueste lo que cueste.

Las personas necesitamos ser comprendidas. Las personas que no han sido bien comprendidas por lo general son personas disgustadas que se enojan fácilmente. La violencia doméstica puede ser producto de una niñez frustrada que en muchos casos los padres le pasan a sus hijos y luego a sus nietos. Esta falta de comprensión causa mucho estrés, el cual puede causar serios problemas a la salud. La persona vive como si estuviera una carga en su cuello, y mientras va pasando el tiempo la persona pierde interés a las cosas importantes. En caso severo la persona pierde el apetito y hasta el sueño. No se olvide de hablar con sus hijos diariamente. Haga un esfuerzo por comprenderlos.

Una disciplina balanceada es esencial. No es buena mucha disciplina o la falta de ella. Es importante que el niño aprenda en el hogar a que todo tiene su límite. Las amenazas como parte de la disciplina tampoco funcionan y a lo largo no ayuda. Nunca usar el castigo físico como disciplina. Retire o premie al niño por su comportamiento. Muestre satisfacción por algo bueno que el niño hizo, como hacer bien un examen o cumplir lo que se le pidió. Reforzar las cosas buenas le hace sentir bien.

Permita que el niño experimente aunque se equivoque, esto es parte de su aprendizaje. Si sus experiencias son limitadas esto limitará su desarrollo, pero estas experiencias necesitan un tipo de supervisión de parte de los adultos. Siempre cuide el estado psicológico y emocional desde bebé. Muestre interés en su niño y aprenda a leer las señales que él o ella le comunique cuando está triste o contento. Cuide de su salud física y emocional.

No tenga miedo en pedir ayuda a un profesional si es necesario. He escuchado un dicho por ahí que dice que al hombre que muestra su debilidad no le piden que muestre su fuerza. Cuide a su hijo o hija como si fuera una prenda valiosa.