Hispanos saludables gracias a dominicana

Sigue a El Diario NY en Facebook

Sobre el escritorio de Bethsy Morales-Reid se apilan muestras de todas las actividades de las que se encarga en simultáneo como una verdadera malabarista: Una enorme carpeta blanca con el rótulo ‘Vive tu Vida, get up, get moving, guarda el contenido de lo que será un evento nacional que fomenta el ejercicio y los hábitos saludables entre los hispanos de Nueva York y el resto del país. Esta mega exposición de salud se celebrará aquí en agosto pero requiere meses de programación.

Más arriba, en la pantalla de su ordenador, aún destella el texto de una exposición que brindará en breve como parte de un taller sobre las disparidades en temas de salud que colocan a los hispanos en una posición vulnerable frente a otras comunidades en cuanto a prevalencia de enfermedades y posibilidad de acceso a tratamientos médicos.

Bethsy, 32, dominicana, serena, de ojitos avellanados y melena a los hombros está por comentar más sobre esa importante reunión que tendrá lugar en Albany –hacia donde partirá temprano al día siguiente- pero se frena. ?¡Mis tarjetas!”, exclama con alarma mientras mira en direccción al cubículo de un colega suyo en la Hispanic Federation ubicada en el 55 de la calle Exchange Place, cerca de Wall Street.

Se va y minutos despues regresa con cientas de tarjetas donde consta su puesto, Health Advocacy Manager. “Impulso y llevo adelante diferentes proyectos para mejorar la situación de la salud entre los latinos”, explica buscando en vano una palabra en español tan concisa como advocacy.

Esta joven de Santo Domingo, criada en Washington Heights viaja frecuentemente a la capital del Estado donde se codea con quienes hacen las leyes a uno y otro lado del espectro político. “Intento reunirme con la mayor cantidad posible de legisladores tanto democratas como republicanos”, apunta, “para empaparlos de las cuestiones que nos interesan a nosotros aquí en la Federación y a nuestros miembros que son organizaciones sin fines de lucro lideradas por latinos y que benefician a latinos.”

Aumentar los fondos para combatir el SIDA, buscar estrategias para disminuir el número de latinos obesos –las cifras de obesidad entre hispanos son escalofriantes y esa condición puede desencadenar otras enfermedades como la diabetes- cualquiera sea la problemática, esta muchacha maniobrará para lograr su cometido. “Hay que ser hábil y persistente”, dice sonando como un personaje salido de la popular serie House of Cards. “A veces corro detras de diputados y senadores, les entrego mi tarjeta y les pido una junta”, cuenta, “otras voy a la cafetería del edificio de la legislatura y como algunos están distendidos, comiendo o viendo un partido de algo por televisión, aprovecho para acercame”.

Por estos días, Bethsy tiene en la mira una meta especial: lograr que sean muchísimos los hispanos que decidan adquirir un seguro médico bajo el Affordable Care Act – conocido como ObamaCare- cuyo vencimiento es el próximo 31 de marzo.

Entre los latinos que residen en Estados Unidos hay muchos sin cobertura medica, señala, y esta es una oportunidad única para cambiar esto. “Hay mucha desinformación, comenta esta joven que ya ha participado en varias maratones telefonicas donde la gente puede llamar y hacer preguntas. “Tienen muchas dudas sobre cómo inscribirse y tambien temor a dar sus datos. A una gran porción de la comunidad hispana todo lo relativo al gobierno le genera desconfianza”.

Otro obstáculo es el lenguaje y la aridez con que se presenta el tema, afirma. “Estoy aqui para traducírselos en términos simples dice Bethsy y luego larga la catarata de denominaciones que a muchos les es incomprensible: HMO, PPO, premium, copayment, deductible.

Entre los llamados que recibe, muchos son de indocumentados deseosos de saber cómo hacer para sacar su seguro. “Me parte el alma porque no pueden obtenerlo si no tienen documentos. Es como decirles sorry but…ustedes han sido dejados de lado. Mi consuelo es que les proporcionamos una lista de hospitales y clínicas donde sí pueden recibir atención aún sin papeles”.

Su padre es médico clínico y aunque ella coqueteó con ser abogada, finalmente se dio cuenta que su vocación no estaba en las leyes. “me apasiona la salud y cómo expandir el acceso a la medicina en las comunidades carenciadas; hacer una feria de salud en un barrio y que se me acerque un señor y me diga: gracias a ustedes me enteré que tengo hepatitis C antes de que mi hígado se destruya y estoy pudiendo tratarme. Me gusta eso, abrirle los ojos a la gente cuando todavía hay tiempo.