General de EEUU se salva de ir preso por abuso sexual

El militar Jeffrey A. Sinclair evitó la cárcel al reconocer que cometió adulterio, por lo cual recibió sólo una multa
General de EEUU se salva de ir preso por abuso sexual
El general de brigada Jeffrey A. Sinclair a su salida de la corte.
Foto: Getty

Washington – El general de brigada del Ejército estadounidense Jeffrey A. Sinclair fue multado este jueves con $20,000 y reprendido, pero evitó una condena de cárcel tras reconocer haber cometido adulterio, según la sentencia emitida por un tribunal militar.

Sinclair, de 51 años, se había declarado culpable de tres de los cargos menores por adulterio, un delito en las Fuerzas Armadas de EEUU, por los que se enfrentaba a una segura salida del servicio militar y a un máximo de 15 años de cárcel.

El coronel James Pohl, juez castrense del caso, desestimó los cargos más graves por los que se enfrentaba Sinclair por abuso sexual de una subordinada, una capitana que aseguró que el general, uno de los oficiales más prometedores del Ejército, le obligó a practicar sexo oral en dos ocasiones cuando ambos estaban en Afganistán en 2011.

Estos cargos más graves podrían haberle acarreado la cadena perpetua en una prisión militar.

Sinclair es el oficial militar de más alto rango que ha encarado acusaciones de abusos sexuales.

El general sí reconoció su culpabilidad en otros cargos menores como relaciones indebidas con tres mujeres, posesión de pornografía durante su estancia en Afganistán y uso inapropiado de una tarjeta de crédito del gobierno.

El abogado defensor Richard Scheff señaló que el cargo de adulterio sólo es un delito en las fuerzas armadas y basó su argumentación en que las relaciones sexuales de Sinclair con su subordinada fueron consentidas.

El general, que mantuvo una relación extra-matrimonial de tres años con la demandante, está casado y tiene dos hijos.

La sentencia se produce en un momento en que ha aumentado la presión sobre el Departamento de Defensa debido al elevado número de casos de abusos sexuales en el seno de las Fuerzas Armadas.

La esposa de Sinclair, Rebecca, que no participó en el juicio celebrado en Fort Bargg, Carolina del Norte, envió una carta al juez en la que pedía que no se castigase al general con la retirada de la pensión militar y los beneficios médicos.

“Deben creerme cuando digo que la humillación y la denigración pública que ha sufrido no son nada comparadas con el sufrimiento privado y culpa con los que vive diariamente”, señaló en la carta la esposa del general.