El siglo XXI llega, por fin, a las remesas

El empresario Edrizio De La Cruz fundó la compañía Regalii que permite hacer pagos directos a Quisqueya por Internet

El siglo XXI llega, por fin, a las remesas
Actualmente en Regalli trabajan 12 personas lidereadas por Edrizio De La Cruz.
Foto: Mariela Lombard

Nueva York —”Crecí en Santo Domingo“, cuenta Edrizio de la Cruz, “mi padre mandaba remesas. Yo vine a EE. UU. y mandé remesas”.

De la Cruz, es un experto en esta transacción que para él era frustrante. “Mi tía y mi abuela tenían que ir en autobús para recoger el dinero, esperar por horas, pagar comisiones y volver a casa con dinero en los bolsillos, lo que es peligroso”, cuenta antes de lamentar, ” y en todo ese tiempo el proceso no ha cambiado”.

Pero está empezando a cambiar, y este joven que pasa buena parte de su tiempo entre la República Dominicana y Nueva York es uno de los que hace posible que esta transacción aproveche completamente los avances tecnológicos de la última década.

De la Cruz ha creado un negocio en Internet, Regalii, a través del que cual los emigrantes pagan directamente las facturas de la luz, agua o el teléfono, las cuentas del supermercado o la farmacia de sus familias en la República Dominicana. Regalii ha hecho acuerdos con las empresas para que esto sea posible y si se trata de comprar en un supermercado el dinero se transmite en forma de crédito con un mensaje de texto. Al destinatario le llega un número pin que tiene asociada la suma enviada y con el que se paga en la caja del supermercado. De la adaptación tecnológica se ha ocupado Regalii.

A quienes manda remesas con estos métodos instantáneos les cobra $3 por operación, lo cual hace que el proceso sea mucho más fácil y barato que la oferta de remesadoras como Western Union o MoneyGram que cobran porcentajes entre el 5% y el 10%. Otra empresa, Quippi, recientemente ha lanzado un servicio algo más manual que Regalii.

El lanzamiento oficial de Regalii fue en mayo de 2013 aunque estuvo en marcha un par de años antes.

De hecho, Regalii nació mientras de la Cruz estaba terminando sus estudiando en la prestigiosa escuela de negocios de Wharton (Pensilvania) en 2011. A esta institución llegó tras años de trabajo en banca de inversión, un empleo para el que se preparó mientras trabajaba como técnico en mantenimiento de aviones.

“En la banca aprendí mucho, me gustaban los negocios pero fui a Wharton porque quería tener la oportunidad de ampliar mi perspectiva, quería sumergirme en un ambiente intelectual”, explica con entusiasmo.

De la Cruz afirma que ni él ni sus tres socios tenían gran cosa para empezar y 2012 fue un momento de aprender, hablar con clientes, “fracasar mucho, empleábamos a gente que se iba, los inversionistas no estaban”, enumera con buen humor. De los errores se aprende.

Pero realmente, las cosas no fueron bien “hasta que pasaron dos cosas”. La primera es que uno de sus socios le hizo ver que no era lógico tener la oficina en Midtown Manhattan, como la tenían, cuando la mayor parte de sus clientes viven en Washington Heights.

Mensaje recibido. Regalii tiene sus oficinas ahora en la calle 180 de este barrio en el que buena parte de la población es dominicana.

“Lo segundo es que tuvimos la oportunidad de ir al Y Combinator de Silicon Valley, una de las mejores incubadoras de empresas del país”.

De la Cruz era el único latino en el mismo programa del que han salido empresas como Reddit, Dropbox y Airbnb, entre otras.

“Nos pasamos de mayo a septiembre en esta incubadora de empresas. Recibimos un apoyo que fue transformativo y nos dio un gran impulso” , explica con entusiasmo de La Cruz. “No teníamos casi clientes cuando entramos y cuando salimos teníamos 3,000”.

El contacto con los inversores abierto a través de esta incubadora les permitió captar tres millones de dólares procedentes de empresas de capital riesgo e inversores ángeles con los que la empresa está operando. Pero sobre todo les dio la clave de la gestión de una start up que de la Cruz sigue al pie de la letra. “Hay que enfocarse en una sola cosa, tener una meta e ir a por eso”, cuenta. “La nuestra era conseguir un cierto número de transacciones en un determinado tiempo y todas las personas del equipo estaban enfocadas en ese objetivo. Las cosas que no tuvieran que ver con eso no las hacíamos”, explica

Ahora la meta de esta empresa en la que trabajan ya 12 personas y que aún está en proceso de cuadrar los primeros beneficios, es “saturar el mercado dominicano”, es decir llegar a una cuota significativa de transacciones con este país. Luego planean dar un salto completo a México, donde también tiene operaciones. “Ahora nos interesa hacer una cosa extremadamente bien y luego ir por el siguiente mercado”, dice De la Cruz siguiendo las pautas de la incubadora. Y poco a poco, el mercado ofrece muchas oportunidades a una empresa como la suya. Latinoamérica… Asia.