¿Sabes quién diseñó la ‘verdeamarelha’?

La selección de fútbol de Brasil no siempre jugó con el que debe ser el uniforme más clásico del fútbol mundial, hasta 1950 lo hacía de blanco. El diseño de la famosa playera 'canarinha' vino después.
¿Sabes quién diseñó la ‘verdeamarelha’?
Foto: Nike

Río de Janeiro.- “Después del ‘maracanazo’ de 1950, los brasileños no podíamos seguir instalados en el sufrimiento, sino encontrar un remedio definitivo a todos nuestros males”, señala con énfasis Orlando Almeida Duque desde su mesa de la cafetería “Colombo” de la calle Gonçalves Días del centro histórico de esta ciudad.

Historiador, fanático del deporte número uno de Brasil, subraya que luego del doloroso marcador de 1-2 que le impuso Uruguay a un equipo que casi tuvo en sus manos la Copa del Mundo de aquel año, era necesario dejar de llorar y buscar adrenalina para recobrar la autoestima y reactivarse.

La solución –aunque bastante frívola, reconoce- llegó de la frontera del sur, de las cercanías del país vencedor de aquel domingo 16 de julio, en la persona de alguien que, tres años después, ganaría un concurso convocado por el diario “Correo da Manha” para diseñar la camisa que sustituiría a la blanca que usaba la selección nacional brasileña desde 1919.

Aldir García, nacido en Jaguarao –población del estado de Río Grande do Sul, fronterizo con Uruguay– con 19 años entonces, recibió el aviso de que, además de una cantidad predeterminada, un automóvil y un pase permanente para entrar gratis al estadio de Maracaná, había ganado el concurso que daría como resultado el tener una nueva vestimenta para el cuadro nacional, festejando a solas su premiación.

El periodista uruguayo Homero Fernández recuerda que, desde el pasado remoto, el territorio riograndense alberga a muchos gaúchos (con acento en la ú) que visten el color celeste de la bandera uruguaya: “Su más importante estandarte ha sido Aldir García, creador de la famosa camiseta ‘canarinha’ de Brasil”.

García –con 81 años recién cumplidos- envió su propuesta: el dibujo de una camisa amarilla con vivos verdes, pantaloncillo azul y medias blancas con vivos verdes y amarillos, algo tan sencillo y bello como la bandera adoptada por decreto el 19 de noviembre de 1889, cuatro días después de ser proclamada la República Federativa de Brasil.

Los creadores del pabellón nacional habían sido Benjamín Constant, José Teixeira Méndes, Joao Pereira Reis y Décio Vilares, en quienes, sin pensarlo demasiado, Aldir García se inspiró luego de escuchar que “a los jugadores de la gran final de 1950 les había faltado patriotismo”, y que “con una camisa blanca no se podía ser valiente”.

“En el futbol había que hacer la guerra, pensando en la bandera, cubiertos de los colores de nuestras selvas, el oro de las minas y el azul de los cielos de la patria brasileña”, dice Almeida Duque: “A partir de 1954 –añade- era preciso vestir de esa manera, en espera de mejores actuaciones en la Copa del Mundo de Suiza”.

Había prisa por ver correctamente vestido al equipo nacional en las eliminatorias contra Paraguay y Chile, de modo que el entrenador “Zezé” Moreira alineó a Veludo, Pinheiro, Djalma y Nilton Santos; “Brandaozinho” y Bauer; “Julinho”, “Didí”, Baltazar, Humberto y Rodrígues para que lucieran ropa nueva contra el cuadro andino al que, el 28 de febrero de 1954, vencieron 1-0.

Al parecer –como aquello era una buena señal para los supersticiosos- los patriotas quedaron satisfechos con el bautizo triunfal del uniforme verde, azul y amarillo, cuyo primer modelo para la foto oficial fue Carlyle Guimaraes Cardoso, delantero del Botafogo, rubio, atlético, fuerte como los delanteros de la época.

Con un ligero defecto en la oreja izquierda, narcisista, Cardoso tuvo buen cuidado de voltear hacia la derecha para lucir esplendoroso en diarios y revistas, como un semidios del Olimpo deportivo brasileño.

“Bien que mal, los ‘torcedores’ brasileños nos habituamos al uso de esos colores en la camiseta nacional y al espíritu patriótico que generaba; pero olvidábamos que en Suiza se trataba de ganar, y no de lucir la ropa que nuestro equipo llevaba puesta”, agrega irónico el maestro Almeida.

En entrevista concedida a “TV Globo” en junio de 2003, Aldir García refirió que, ante ese fracaso, pensó que la “verdeamarela” no volvería a usarse, y él, no obstante haber nacido en territorio brasileño, es fanático de Uruguay, de alma celeste.

“En 1950 mi corazón ya tenía favorito, y salió campeón mundial, sin que yo supiera si la gente lloraba de alegría o de tristeza; pero mi identidad estaba con los uruguayos”, dijo el año pasado.

Eliminados 4-2 por Hungría en Berna -en medio de una memorable batalla campal en que hasta el ministro de Deportes del país centroeuropeo, Gustav Sebes, salió tundido-, cuatro años después Brasil usó en Suecia camisas alternativas color azul rey, compradas de último minuto en algún almacén de Estocolmo.

El 29 de junio de 2013, un día antes de la final entre Brasil y España de la Copa Confederaciones que los sudamericanos ganaron 3-0 en Maracaná, Homero Fernández escribió: “Cuando mañana vuelva la ‘canarinha’ a correr por ganar otro trofeo, aunque jugadores y fanáticos la lleven pegada al pecho, nadie se acordará de Aldir García”.

Orlando Almeida Duque concluye así esta historia: “Excepto en Suecia, Brasil ganó sus restantes cuatro cetros vestido de amarillo -aunque anunciando zapatos y costales de café-, y esperemos que en 2014 los alumnos de ‘Felipao’ Scolari sepan honrar a la bandera y sus colores inmortales, y que de paso lleven el corazón bien puesto”.