Muere exGrandes Ligas de mayor edad

El legendario pelotero cubano Conrado Marrero pereció a tan solo dos días de cumplir 103 años.
Muere exGrandes Ligas de mayor edad
Una imagen clásica en él, con el habano en la boca.
Foto: Archivo

Nueva York.- Conrado Marrero, el exbeisbolista de Grandes Ligas más viejo, murió en su natal Cuba a los 102 años, apenas dos días antes de que cumpliera 103.

A pesar de su menuda figura, el serpentinero conocido como ‘El Guajiro de Laberinto’ se destacó por su control y presencia sobre el montículo entre 1950 y 1954 jugando para los Senadores de Washington. Su mejor año en las Mayores fue en 1951.

Ese año fue uno de los tres latinoamericanos nominados al juego de estrellas como representantes de la Liga Americana. Los otros dos fueron el venezolano Alfonso ‘Chico’ Carrasquel y el también cubano Orestes Miñoso. Marrero fue el único del trío que no vio acción esa tarde.

Marrero, que nació el 11 de abril de 1911 en Sagua La Grande, en Villa Clara, Cuba, era el exMayorista de más edad desde febrero de 2011 tras la muerte de Tony Malinosky, exjugador de los Dodgers de Brooklyn.

Antes de llegar a las Mayores a los 39 años, Marrero figuró con el equipo cubano que ganó tres series mundiales amateur en 1939, 1940 y 1942. Además se coronó con los equipos isleños que ganaron las series del Caribe en 1949 (Alacranes de Almendares) y 1957 (Tigres de Marianao).

Fue precisamente en Almendares que jugó junto a quien sería su buen amigo, Monte Irvin, el primer jugador negro en debutar con los Gigantes de Nueva York en 1949.

Apenas el año pasado, Marrero recibió $20 mil que la Asociación de Jugadores de Grandes Ligas decidió enviar a los peloteros que jugaron entre 1947 y 1979.

Rogelio, el nieto con quien vivía el pelotero, contó que con eso “le compramos a mi abuelo una cama nueva, un ventilador y un radio, porque pasaba bastante tiempo acostado oyendo los partidos de pelota de la liga cubana en el radio”.

Hasta su muerte, era costumbre ver a Marrero con un puro habano en la boca, con lo que cumplía lo que le auguró Irvin en una carta que le envió.

“Marrero es uno de los mejores lanzadores cubanos que he visto. Yo estoy seguro de que seguirá fumando tabaco después de los 100 años”, escribió Irvin en la carta.