‘No debo ser prioridad de ICE’

Un sinaloense se refugia en Tucson para evitar que lo deporten

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‘No debo ser prioridad de ICE’
Daniel Neyoy Ruiz (centro) junto a su esposa e hijo, en un refugio de Tucson, Arizona.
Foto: Suministrada

Daniel Neyoy Ruiz tiene dos días como refugiado en una iglesia de Tucson, Arizona, que le sirve de “santuario” y ahí piensa permancer —dice— hasta que ICE cierre su caso y suspenda la orden de deportación efectiva el pasado 13 de mayo.

Neyoy Ruiz, un inmigrante, de 36 años, originario de Los Mochis, Sinaloa, que no tiene “ni un ticket” de tráfico en este país y quien ha pagado los impuestos por cada uno de los 14 años que ha trabajado desde que cruzó la frontera con su esposa, quiere que su resistencia a la deportación resuene tan fuerte que alcance a hacer ruido en Washington, D. C., particularmente en la Casa Blanca.

“Yo no debo ser una prioridad para ICE, lo dijo el propio presidente Obama…”, dijo Neyoy Ruiz desde la iglesia Southside Presbyterian, donde en la década de 1980 nació el Movimiento Santuario, organizado por religiosos para amparar a inmigrantes centroamericanos que huían de la guerra en sus países.

“Esto tiene que llegar allá arriba para que tanta gente que está como yo, no le violen sus derechos humanos, no separen familias, no dejen hijos sin padres, a esposas, eso es inhumano”, dijo.

Desde hace dos dias un grupo de jóvenes hace guardia afuera de la iglesia para evitar que lleguen los agentes de ICE, cuenta Neyoy Ruiz. Varias organizaciones locales que abogan por los derechos de los inmigrantes, también lo están apoyando, entre ellas No Más Muertes y Corazón de Tucson.

Representantes de la Oficina Consular de México, en esa ciudad, han ido a visitarle y el congresista Raúl Grijalva ha mandado cartas de apoyo.

Al año de su llegada a este país, su esposa Karla dio a luz a su hijo Carlos, que actualmente asiste a una escuela secundaria en Tucson.

Los problemas de Neyoy Ruiz comenzaron en 2011, cuando fue detenido por un patrullero del Departamento de Seguridad Pública porque el auto que conducía “tiraba humo” en exceso. Él se identificó con una licencia de conducir emitida en México y una matrícula consular, lo que el agente consideró insuficiente, por lo que lo detuvo y entregó luego a la Patrulla Fronteriza.

Permaneció un mes en el Centro de Detención de Inmigrantes en Florence, Arizona, donde con ayuda de un abogado logró salir en libertad bajo fianza en tanto se decide su situación migratoria.

El abogado, sin embargo, a pesar de haberle pagado ya $15 mil, abandonó el caso sin avisarle, por lo que los procedimientos ante la corte de inmigración corrieron sin que fueran contestados.

Neyoy Ruiz recibió en abril pasado una carta donde las autoridades migratorias le daban plazo hasta la noche del pasado martes para salir del país o exponerse a ser detenido y deportado.

Su caso es similar al de la mexicana Elvira Arellano, que en 2006 se refugió varios meses en la Iglesia Metodista Unida Adalberto de Chicago, Illinois, y fue detenida al abandonar el templo para participar en una campaña a favor de una reforma migratoria.

En agosto de 2007, Arellano fue deportada a México, donde se convirtió en una reconocida activista pro inmigrante. En marzo pasado Arellano regresó a EEUU para entregarse a las autoridades migratorias que le permitieron permanecer en el país en tanto se resuelve su situación.