4 lecciones de vida que me dio papá

Mamá me enseñó a vestirme, papá me enseñó sobre lo infieles que pueden ser los hombres.
4 lecciones de vida que me dio papá
Gracias papá por las lecciones que espero aplicar algún día.
Foto: Shutterstock

Mommy rocks, todas lo sabemos: ella nos enseñó a andar en tacones, creer en nosotras mismas y a ser la mejor versión de nosotras mismas que podemos ser (igual en sus ojos somos como el mejor ser humano que existe)- no doubt. Pero los papás también han hecho su parte, y pocas veces reciben el crédito que se merecen.

Ahuyentar a los malos novios- Tal vez tenías 13, tal vez 15 o tal vez 30. Seguramente odiaste a tu papi por hacerle la mala leche al “amor de tu vida” hasta que descubriste que el amor de tu vida era un pendejo que sólo te usaba por tu dinero (o sexo), te había mentido sin parar o eras una de las tantas en su listado de víctimas. Papi nunca te dijo “te lo dije”, sabía que tú te lo dirías mentalmente.

Vestirte como una loca- Mami sabía combinar tus zapatos rosados con la camiseta y moñitos del mismo color, vale, te dejaba como una muñeca y tú te sentías como una princesa. Papi no tenía idea de la existencia del color rosa, y si se le llegaba a cruzar en el camino no tenía el mínimo problema en mezclarlo con verde chillón. Es más, seguramente te sacó en un par de oportunidades vestida con la ropa de tu hermano, si, ¡como un niño! Dime ahora mismo si tu fashion style no se lo agradece profundamente.

Pegarte tu primera (según él) borrachera- Si tu primera borrachera fue con tu papá, fuiste afortunada. Si no, cuando por fin te embriagaste con él, igual lo fuiste. Los consejos de borracho son los mejores; sus burlas te prepararon para todas aquellas que tendrías que soportar de tus amigos; aprendiste a beber sin quedar tirada en el piso, gracias a él.

Darte lecciones de amor- “Todos los hombres son una porquería” o algo por esas líneas, le ha dicho todo papá a sus hijas, y cuando lo dice es completamente consciente de que él hace parte de la lista. Seguramente él también rompió corazones, fue infiel, dijo mentiras y sintió que las hormonas le ganaron a la cabeza más veces de las que era justo. Su intención no es volverte una paranoica, sólo darte una dosis de realidad.

Ahí está, ahora anda, si no le vas a comprar una botella de whisky, por lo menos dale una corbata que nunca se pondrá y un abrazo que le llegue al alma. ¡Feliz Día Papá!