El Punto G masculino

Muchos hombres aún se se rehúsan a explorarlo
El Punto G masculino
Muchos no tienen idea de esta zona erógena del cuerpo y sus beneficios.
Foto: shutterstock.

Llevamos rato oyendo sobre el Punto G femenino. Muchas parejas curiosas se han montado en el tren expreso de hallar, entender y estimular uno de los secretos mejor guardados del placer de las mujeres.

Pero en el caso de los hombres el tema toma un tono bien distinto: si bien es cierto que muchos hombres (y mujeres) no tienen idea siquiera de que ellos también cuentan con su “central del placer”, muchos quienes sí lo saben se niegan a considerar la posibilidad de explorarlo.

El punto G masculino no es otra cosa que la próstata. La función de este órgano que tiene el tamaño de una castaña es muy simple y valiosa: produce parte del líquido seminal que protege y nutre a los espermatozoides.

Se ubica debajo de la vejiga en la parte frontal del recto, es decir hacia el lado del pene,” explicó la sexóloga certificada Lou Paget. Sí, se encuentra en la parte interna del ano, a más o menos 1.6 y 2 pulgadas de profundidad.

No se trata de un botón mágico del placer, así que no se puede prender o apagar. Según el portal Terra.com, “sin excitación previa, estimular el Punto G masculino sólo produce la secreción del líquido prismático, que no es para nada similar a una eyaculación explosiva”.

Esta erección es un impulso biológico que no tiene nada que ver con el erotismo.

Una forma indirecta de estimular esta “nuez” es aplicando presión a la zona del peroné con los dedos. Sin embargo nada es tan efectivo como usar un dedo o un juguete sexual anal para lograr estimulación directa, todo después de que el hombre esté excitado y asegurándote de usar un buen lubricante.

La velocidad e intensidad del juego deberá adaptarse al gusto de cada quien, siempre teniendo en cuenta de que se trata de una zona muy delicada

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