Muere la esperanza de una reforma migratoria

Se cerró la “ventana política”; ahora los demócratas presionan al presidente Obama para que actúe
Muere la esperanza de una reforma migratoria
El congresista demócrata por Illinois, Luis Gutiérrez (centro), junto a otros legisladores de su partido. Ahora los demócratas advirtieron que también presionarán al presidente Obama.
Foto: Archivo

Washington – El Congreso iniciará mañana un breve receso legislativo con la certeza de que no habrá un voto republicano por la reforma migratoria en julio, por lo que líderes demócratas advirtieron este jueves de que el presidente Barack Obama eventualmente tendrá que actuar por su cuenta.

Los legisladores tomarán un receso de una semana por el feriado del Día de la Independencia el próximo 4 de julio y retomarán sus labores en Washington el 8 de julio.

Líderes demócratas de ambas cámaras del Congreso advirtieron de que sólo quedan 16 días legislativos para el receso de agosto y, si los republicanos de la Cámara de Representantes continúan bloqueando la reforma, Obama tendrá que tomar medidas unilaterales para dar alivio migratorio a la población indocumentada.

La advertencia se produjo en víspera del primer aniversario de la aprobación de una reforma migratoria integral en el Senado, el 27 de junio de 2013.

Desde entonces, ambos partidos se han enzarzado en recriminaciones mutuas sobre la falta de avance de la reforma.


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En declaraciones a La Opinión, el legislador demócrata por Illinois, Luis Gutiérrez, expresó frustración porque los republicanos hicieron caso omiso al plazo que él les dio en abril pasado para votar la reforma antes del 4 de julio.

“Les di una tarjeta roja a los republicanos que han estado prometiendo acción pero sin cumplirla…si entran en razón y presentan una propuesta sobre la mesa, (los demócratas) aún estamos dispuestos a trabajar con ellos”, dijo Gutiérrez, al criticar la intransigencia republicana.

Mientras, durante una mesa redonda con medios minoritarios, el demócrata “número dos” de la Cámara Baja, Steny Hoyer, coincidió con Gutiérrez en que, si no ocurre nada en julio, “el presidente estará obligado a actuar”.

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Hoyer se reunió en privado el miércoles con el próximo líder de la mayoría republicana en la Cámara Baja, Kevin McCarthy, para tratar el voto de la reforma, pero se negó a precisar qué respuesta le dio el legislador californiano.

Hoyer rechazó la idea de que también los demócratas han recurrido a la retórica en un año electoral, al recordar que los republicanos de la Cámara Baja ni siquiera han presentado su propia versión de la reforma.

“Los votos a favor de la reforma están allí, y lo que necesitamos es acción”, subrayó Hoyer, secundado por su colega demócrata de Georgia, John Lewis.

La petición especial que presentaron los demócratas para forzar un voto en la Cámara Baja no tiene apoyo republicano ni ha logrado los 218 votos necesarios para producir esa votación.

Los jerarcas demócratas del Congreso, entre éstos la legisladora californiana Nancy Pelosi y los senadores de Nevada, Harry Reid, y Bob Menéndez, de Nueva Jersey, exigieron otra vez que los republicanos al menos permitan un voto de “sí o no” en el pleno de la Cámara Baja.

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Casi al unísono reiteraron que los republicanos pagarán su negativa en las urnas tanto en los comicios de noviembre como en las presidenciales de 2016.

El senador demócrata por Nueva York, Charles Schumer, negó que la crisis de los niños migrantes en la frontera esté afectando el diálogo migratorio en el Congreso.

Sin embargo, varios legisladores republicanos, entre ellos Bob Goodlatte, Darrell Issa y Marco Rubio, continúan culpando a Obama por la crisis humanitaria y, sobre todo, exigiendo un claro mensaje de que los niños y familias serán deportados.

El optimismo que profesan en público los demócratas contrasta con la creciente resignación incluso de republicanos que apoyaron la reforma, como el senador republicano de Arizona, Jeff Flake, de que la posibilidad de un voto es “casi nula”.

Mientras, diversos grupos pro-reforma tienen previsto continuar sus actos de presión en los distritos de los legisladores, incluyendo de republicanos.