Vergüenza

La aplanadora alemana arrolla a un pobre Brasil
Vergüenza
Miroslav Klose (centro) anota el segundo gol de Alemania y el número dieciséis de su carrera en los mundiales para quedar como máximo anotador de la historia.
Foto: EFE

@jairogiraldo10

Inexplicable o al menos insólito. Alemania arrolla a Brasil con un marcador sin precedentes que no tiene nada que ver con la historia, pero que por lo visto ayer en el Estadio Mineirao refleja la distancia entre una selección que siempre figuró favorita y un escuálido proyecto vestido de verdeamarillo que nunca sugirió solidez. Menos aún poder.

No hubo duelo de históricos porque desde temprano Alemania encontró los espacios que ya en partidos anteriores habían descubierto Chile y Colombia y que llegaría a explicar la mayor parte de una derrota traumática.

Fue 7-1.

Una paliza sin adjetivos que los alemanes construyeron con un simplicidad homicida.

A los 11 minutos Thomas Muller le marcó el itinerario, impensado, a un partido que desde entonces fue de un solo lado, porque mientras Brasil no se reponía del mazazo de encontrarse perdiendo tan temprano, Alemania se hizo un festival de cuatro goles en seis mintuos (Klose, Kroos doblete y Khedira) y dejó sentenciado lo que con menos de media hora de juego había dejado de ser un partido de fútbol por un boleto a la final de un Mundial.

Llanto en la tribuna. Estupor. Incredulidad. Nada pudo describir el tamaño de la humillación de los pentacampeones del mundo frente a sus seguidores que volvieron a vivir la maldición de cambiar por una amargura infinita la ilusión de un fiesta en casa como organizadores de un campeonato Mundial.

En 1950, Uruguay echó a perder la fiesta cuando se gestó el legendario “Maracanazo” y ayer, Alemania, pasó el rodillo de un fútbol superior y después de una diferencia de cinco goles en el primer tiempo, sumó dos más con Schürrle (68′ y 79′) para firmar en la tierra de los reyes del fútbol la más grande humillación padecida por cualquier selección campeona en la historia de los mundiales.

A los 90′ Oscar maquilló la humillación anotando un gol que vale sólo para lo estadístico. Sólo eso

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