La sirena de Veracruz

@RaulBenoit

En varios diarios del mundo circularon, incluso en el prestigio periódico ABC de España donde leí la noticia, fotos muy convincentes sobre la aparición de una misteriosa sirena en las playas de Veracruz.

Las sorprendentes imágenes sirvieron para que los fanáticos de lo paranormal difundieran en redes sociales el importante hallazgo científico.

La Internet es una fuente constante de noticias y es la plataforma para divulgar, promover, vender, criticar y hasta para atrapar incautos.

En estas vacaciones he estudiado las redes sociales y mi conclusión es que me causan más temor que gusto.

Empecé por analizar a los “youtubers” o blogueros, una comunidad de personajes tan raros como hallar una sirena en una playa.

La facilidad de subir y compartir videos en la Internet ha multiplicado ese fenómeno. Ellos son seguidos por miles de personas desocupadas (como yo en estas vacaciones) que buscan entretenerse o aprender.

Los principales youtubers provienen de EE.UU., México y Colombia, países donde el afán por ser famosos se inculca en muchas familias.Crecen soñando ser cantantes, modelos, actores, presentadores de televisión y hasta comediantes y la Internet es la plataforma ideal para esos sueños.

Todos quieren llamar la atención. Algunos suplantan identidades de famosos; otros crean perfiles falsos, aprovechando la libertad y la clandestinidad que dan las redes sociales, para insultar y difamar cuando la revancha invade sus corazones vengativos.

Encontré a una bloguera quien aconseja cómo tener sexo y cobrar por eso. Otra que indica cómo embarazarse sin perder al novio en el intento. Youtubers que enseñan a robar, a fabricar bombas, a ser infieles, a hacer trampa en los exámenes y los más populares son quienes dan tutoriales de belleza, porque la vanidad es el pecado más común.

La cifra de estos Youtubers creció porque, además de fama, ganan entre 50 a 2 mil dólares diarios por el número de reproducciones de su contenido.

Es fácil hacerlo. Casi todos los celulares tienen cámara y los que desean parecer profesionales, compran la GoPro, una pequeña cámara popular por su bajo costo y su calidad de video. Algunos la instalan en el tablero frontal del carro o se la colocan como diadema en la cabeza, esperando grabar un incidente peligroso o jocoso.

No me preocupan las advertencias de que con tanto reportero ciudadano el oficio de periodista pudiese desaparecer, porque lo que garantiza la credibilidad es la veracidad.

Si creemos todo lo que vemos en la Internet, la sirena de Veracruz dejaría de ser una leyenda mitológica, convirtiéndose en real