Más disturbios en Ferguson, gobernador de Misuri visitará zona

Se registró la cuarta noche de protestas, enfrentamientos y arrestos en San Luis por el asesinato de un joven afroamericano

La policía dispersó a los manifestantes con gases lacromógenos.

La policía dispersó a los manifestantes con gases lacromógenos. Crédito: EFE

Luego de se registrara la cuarta jornada de manifestaciones en las calles de la ciudad de Fergurson, San Luis, donde los habitantes protestaron por el asesinato de un joven afroamericano y que terminaron en la noche con enfrentamientos con la policía y arrestos, se anunció la visita para este jueves del gobernador de Misuri, Jay Nixon, informaron medios locales.

Las protestas comenzaron el pasado domingo luego de la vigilia por la muerte de Michael Brow, un joven afroamericano de 18 años, a manos de un policía en San Luis, Misuri. Las autoridades descartaron revelar la identidad del agente que tras el hecho goza de vacaciones pagadas, lo que ha enardecido los ánimos de la población.

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Nixon ya visitó Ferguson una vez desde la muerte de Brown y volverá este jueves mientras aumentan los llamamientos para que intervenga el Gobierno Federal y se restablezca la calma en la localidad.

El fiscal del Condado San Luis, Robert McCulloch, dijo que la investigación del incidente llevará un tiempo y se niega a revelar la identidad del agente que disparó contra el joven afroamericano.

Dos tercios de la población de Ferguson son afroamericanos, pero sólo tres de los 53 agentes de la policía local lo son.

Los enfrentamientos del miércoles estuvieron marcados por el lanzamiento de gases lacrimógenos de la policía local que usó uniformes y vehículos de apariencia militar para dispersar a los manifestantes. Algunos aseguraron haber recibido el impacto de balas de goma.

Los agentes alegaron haber sido atacados con cócteles molotov y también con un ladrillo, que causó una lesión en el tobillo a uno de los policías.

Desde el inicio de las protestas el domingo la policía de Ferguson ha efectuado 47 arrestos y entre los últimos ocurridos el miércoles hay dos periodistas y un edil local que informaba de las manifestaciones en las redes sociales.

Wesley Lowery, del Washington Post, y Ryan J. Reilly, del Huffington Post, fueron detenidos dentro de un establecimiento de comida rápida donde trabajaban con otros periodistas cuando la policía ordenó que abandonaran el lugar porque no podían garantizar su seguridad.

Ambos reporteros fueron puestos en libertad poco después sin cargos e inmediatamente los editores de sus respectivos medios condenaron su detención por considerarla “completamente injustificada”.

Otro de los arrestados este miércoles fue Antonio French, un edil de San Luis que había documentado hasta el momento las protestas en Twitter, informó su mujer en la red social.

El presidente Barack Obama recibió información detallada de la situación en Ferguson en la noche del miércoles por parte del fiscal general de la nación, Eric Holder, y volverá a analizar un nuevo informe el jueves por la mañana, informó la Casa Blanca.

El grupo de legisladores afroamericanos del Congreso ha pedido al Departamento de Justicia que investigue exhaustivamente la muerte del joven Brown y su presidenta, Martha Fudge, aseguró que “ha habido pruebas de discriminación racial en el departamento en el pasado reciente”.

Para Fudge, sólo las autoridades federales tiene “la experiencia y los recursos” suficientes para abordar este caso. Las autoridades locales y el FBI han iniciado dos investigaciones separadas.

La policía de Ferguson insiste en no desvelar la identidad del agente que mató a Brown para preservar su seguridad y la de su familia.

Según la versión de los agentes, cuando ocurrió el trágico suceso el pasado sábado el joven iba desarmado pero atacó al policía e intentó quitarle la pistola, sin éxito.

Algunos testigos niegan ese relato y aseguran que el joven, al que su familia describe como tranquilo, tenía las manos en alto cuando el agente le disparó en repetidas ocasiones.

Este gesto, las manos en alto, y el grito “Manos arriba, no dispares” protagonizan las protestas desde el domingo, cuatro jornadas en las que los manifestantes -la mayoría afroamericanos- han ido al lugar del suceso para pedir “justicia”.

Según Dorian Johnson, un amigo que acompañaba a Brown cuando se produjo el suceso, ambos caminaban por el medio de la calle junto a un complejo de apartamentos cuando el agente policial les ordenó que usaran la acera, lo que generó una discusión.

“No hicimos nada a nadie, ni llevábamos armas en absoluto, solo caminábamos y manteníamos una conversación”, ha contado a la prensa.

La cadena CNN difundió anoche una entrevista con dos mujeres que fueron testigos del incidente y que describieron cómo el joven forcejeó con un agente policial que intentaba meterlo en el vehículo de patrulla.

Tiffany Mitchell dijo que estaba en la calle y Piaget Crenshaw vio el encuentro entre el policía y el joven afroamericano desde la ventana de su apartamento.

Ambas relataron que se escuchó un disparo y Brown salió corriendo, tras lo cual el agente policial le disparó una vez.

“Vi que el policía lo perseguía por la calle y le disparó”, dijo Crenshaw, mientras que Mitchell señaló: “Michael se retorció como si lo hubieran alcanzado”.

Después de eso, según las dos mujeres, Brown se dio vuelta y levantó sus manos en el aire pero el agente policial siguió disparando hasta que el joven cayó muerto.

El suceso ha desatado de nuevo el debate racial en el país, todavía con el recuerdo reciente del caso de Trayvon Martin, un adolescente afroamericano que murió a manos de un vigilante voluntario que le disparó en Florida en 2012.

La familia de Brown ha escogido al mismo abogado que representó a la familia de Martin, Benjamin Crump, que el miércoles criticó de inmediato la decisión de la policía de no revelar el nombre del agente que mató al adolescente en Ferguson.

Con información de EFE

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