La euforia de Peña Nieto

El Presidente consiguió la reforma energética, pero no debe olvidar las otras urgencias
La euforia de Peña Nieto
A finales de 2014 se comenzará el proceso de licitación para la extracción del combustible.
Foto: Archivo

Burbujas

El Presidente Peña Nieto vive un momento de euforia. Por primera vez se dirige al pueblo mexicano en forma directa a través de la televisión sin estar rodeado de “aplaudidores”, lo que no había hecho en sus casi dos años de gobernar.

Habló de haber logrado corregir todo lo que estaba mal, entre ello la reforma energética y otra serie de asuntos, argumentando que por décadas se fueron creando los problemas sin que se hicieran esfuerzos o cambios de fondo para resolverlos. Dijo que él lo había logrado con acciones desde el segundo día de su gobierno y además menciono con orgullo que lo había realizado democráticamente con un congreso en que estaban representados los tres grandes partidos, pero en el que, la verdad, la aplanadora PRI-PAN impuso, en todo caso, su punto de vista, dejando al PRD anulado.

Peña Nieto, de personalidad agradable, parece no recordar que todas las situaciones criticadas que intenta corregir, son, en su mayoría, obra y creación del PRI, su partido, que gobernó el país durante 70 años.

Con respecto a la reforma energética, recuerdo que cada sexenio, los muchos priistas y los dos panistas del pasado, el Presidente empezaba hablando de los cambios necesarios y proponía modificaciones, nunca de fondo, por lo que realmente hubo pocas mejoras significativas en muchos años. Además de todos esos cambios sumados, ahora Peña Nieto logró una reforma con una verdadera transformación de fondo y de forma, con situaciones que antes eran antipatrióticas como el permitir la participación de empresas extranjeras en la explotación petrolera.

Nuestra producción petrolera esta en decadencia cuando la paraestatal PEMEX reduce su explotación por agotamiento de los mantos petrolíferos, como el caso de Cantarel, poniendo en riesgo la economía del país en el futuro, ya que la exportación de hidrocarburos ha sido por muchos años la fuente de ingresos mas importante del país y clave para el sostén del gasto publico.

Hay que considerar que si la reforma de energéticos no se implementa, permitiendo la participación de capitales y tecnología privada del exterior, México no tiene la capacidad técnica ni los recursos requeridos para perforar en el mar patrimonial a más de 5,000 metros de profundidad, donde se encuentran los enormes yacimientos petroleros recién descubiertos, mientras los pozos actuales que México ha venido explotando se están agotando.

Es una pena, pero no vamos a ver los resultados de esta reforma a corto plazo y tampoco sabemos los posibles problemas que pueden resultar al implementar los cambios propuestos.

El Presidente reiteró que los beneficios de la reforma energética, y también de la fiscal, ambas aprobadas junto con muchas mas, se obtendrán en el largo plazo. Esto le da una cómoda postura política ya que no puede ser criticado durante los cuatro años que le quedan de gestión, puesto que no es de esperarse que se tengan resultados inmediatos.

El mensaje directo del Presidente al pueblo fue la culminación de una serie de discursos suyos y de algunos de sus secretarios en que todos dijeron lo mismo, todos se aplaudieron, y todos llamaron a estas reformas fundamentales, representando un cambio radical en muchos aspectos que impactan a la sociedad en general y modifican la autoridad del gobierno federal en México.

Como quiera que sea, el haber logrado cambios en la Constitución y en las leyes, es excepcional, es un triunfo político indiscutible para el Presidente. El esfuerzo hecho merece un aplauso, no por lo que pueda venir, sino por lo hecho hasta ahora. Falta esperar y ver en la práctica si los decires del Presidente y sus secretarios se pueden convertir en algo mejor que la deteriorada situación actual del país, acentuada en los dos últimos años.

Es lamentable que Fox, del PAN, que llegó a la presidencia con un enorme capital político no supo aprovechar el momento para hacer los cambios que en aquel entonces e el PAN ofrecía, el país demandaba, y que nunca se llevaron a cabo.

Si vemos tras el telón de la euforia, de hecho, hasta el momento, no ha habido modificaciones ni en la violencia, ni en la caída del ingreso nacional, ni en la caída de la producción petrolera, ni en el combate a la pobreza. Hasta ahorita solo ha sido una victoria legislativa, importante sin duda, para poder resolver los problemas que actualmente agobian al país, aunque probablemente surgirán otros que hay que enfrentar.

Es tiempo de aguardar y observar. Ojalá el optimismo mostrado por el Presidente benefice a todos y cada uno de los pobladores en México.

Quedan cosas pendientes que poco o nada tienen que ver con las grandes reformas. Una de ellas, ya mencionada en esta columna, es la del tren “la bestia”, que habiendo anunciado su suspensión, en el presente sigue llevando migrantes en el techo de sus carros. Este infame tren con su carga humana se descarriló por séptima vez la semana pasada, haciendo evidente una vez mas el paupérrimo estado de las vías, y el gran riesgo que corren los migrantes que viajan en el techo.

Espero que toda la atención enfocada actualmente a las grandes reformas no haga que olvidemos los múltiples problemas socioeconómicos que a diario vive el pueblo de México.

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