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No esperes a que te pidan agua

Los padres deben enseñar a sus niños cómo mantenerse bien hidratados

Los niños en edad escolar, de 10 a 15 años, deben tomar  de 8 a 11  vasos de agua de 8 onzas cada uno.

Los niños en edad escolar, de 10 a 15 años, deben tomar de 8 a 11 vasos de agua de 8 onzas cada uno. Crédito: <copyrite>shutterstock. </copyrite><person>< / person>

@PedroFrisneda

No esperes a que tus hijos te digan que tienen sed para ofrecerles agua porque, por lo general, cuando esto ocurre ya podrían estar deshidratados.

Esta es la recomendación de los expertos en nutrición, quienes sugieren a los padres ofrecerles agua a sus niños durante todo el día para evitar problemas de salud.

“Los principales efectos de la deshidratación en los niños son la desorientación; se sienten bastante débiles, como si se van a desmayar, o como si ya no puede pararse en sus pies”, dice la nutricionista Sylvia Meléndez.

“Otra cosa es que no pueden enfocarse bien; no pueden prestar suficiente atención”, agrega la experta.

Según explica la dietista, el agua sirve como lubricante para todo el cuerpo y, si no se bebe en cantidades suficientes, los niños van a sentir dolores en sus coyunturas, porque no van a estar bien lubricadas, especialmente cuando están jugando afuera en época de calor.

“Los efectos son más marcados en los niños porque tienen un cuerpo más pequeñito que se afecta más rápidamente y más gravemente”, acota la especialista, quien recomienda mantener a los menores bien hidratados, no sólo con el consumo de agua, sino con alimentos y frutas con alto contenido en líquidos.

“¿Cuántos niños no hemos visto que se desmayan en el campo de juego o que se sienten como si están mareados? Eso es por falta de agua, y muchas veces puede ser muy tarde y es necesario llevarlos al hospital para que les den líquidos intravenosos”, dice.

Según explica Meléndez, los padres deben convertirse en buenos modelos para sus hijos cuando de salud y buena nutrición se trata.

“No hay hábitos que los niños no imiten más rápidamente que lo que sus padres hagan. Si te ven tomando agua, te van a pedir agua”.

Como parte del programa “Bebe Mejor. Vive Mejor”, de Nestlé Pure Life, Sylvia Meléndez se ha dado a la tarea de educar a los padres latinos sobre la importancia de tomar agua y mantener a los niños sanos e hidratados.

“Este programa busca darle conocimiento a las madres sobre lo vital que es el agua para todo los órganos del cuerpo. Sin agua, el cuerpo no funciona bien y no sólo les afecta el sistema cognitivo, sino también físicamente”, indica Meléndez.

Por ello, la dietista sugiere a las mamás que provean una botella de agua a sus niños por lo menos cada hora desde que se levantan.

“Las nuevas guías sobre líquidos han subido de los 8 vasos de agua con 8 onzas cada uno, a 13 vasos al día, eso incluye frutas altas en agua y otras bebidas líquidas”, señala Meléndez quien advierte, sin embargo, que esto depende de la edad y de la cantidad de actividad física que realiza el menor.

“Pero, cuando nos referimos a un niño pequeño, puede ser un vaso de cuatro onzas. Si tiene un año o menos, puede darle sólo dos onzas, pero si es un niño en edad escolar, de 10 a 15 años, pueden tomar 8 onzas”, indica la nutricionista.

Para los padres que se preocupan cuando mandan a sus niños a la escuela, porque no pueden vigilar su consumo diario de agua, Meléndez les sugiere colocarle una botella en la lonchera.

“Los padres deben hacer del beber agua un hábito en sus niños desde que están pequeños. Una vez que ellos se habitúan, van a tomar agua constantemente por sí mismos, sin que uno esté encima de ellos”, dice.

www.hispanicnutrition.com

Para los padres que se enfrentan al problema de tener hijos a quienes no les gusta el agua, la nutricionista Sylvia Meléndez da los siguientes consejos:

  • Hacer del tomar agua algo divertido, colocando sorbetes de diferentes colores y formas en el vaso.
  • Colocar fruta al gua, como un pedacito de limón, arándano, naranja, fresas, sandías o melón, que le da sabor y es muy rico.
  • Hacer cubos de hielo con jugo y luego colocarlos en el agua, lo que le da un poco de sabor.

Actualmente, los niños hispanos sufren de grandes niveles de obesidad y diabetes. Y se ha demostrado que los infantes que toma más agua cuando son pequeños, van a tener menos probabilidades de ser obesos en el futuro.

El agua no sólo ayuda a evitar que los menores tomen menos bebidas gaseosas y azucaradas, sino que también provoca que se sientan satisfechos y tengan menos antojos de comer meriendas o comida rápida con alto contenido calórico.

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