Empresarios: El argentino que apostó por lo natural

Alberto González abrió el primer restaurante certificado orgánico en Nueva York

Empresarios: El argentino que apostó por lo natural
El restaurante está ubicado en la Sexta Avenida, cerca de la calle 14
Foto: Gerardo Romo

“Abrir un negocio en Nueva York sin experiencia es como aprender a manejar y llegar a una carrera de Fórmula 1”. Así resume el argentino Alberto González su vivencia a la hora de abrir un restaurante. Eso sí, un local distinto al resto porque fue el primero certificado 100% orgánico del país y también sostenible energéticamente. Hasta el bar es 100% orgánico.

González, que vivía en Buenos Aires, quiso abrir en Nueva York, una ciudad que conocía pero no como empresario. En 1999 empezó a pensar en un negocio para ofrecer comidas no muy complicadas y económicas, algo que no veía en Nueva York. Su objetivo era llevar lo orgánico al gran público en una urbe que ve como el centro del mundo a la hora de crear tendencias.

Su plan de negocio tenía como base obtener “un buen resultado para las personas”, es decir, que fuera comida saludable, “sin deteriorar el medio ambiente y ganar dinero sobre esas bases”.

Su formación como consultor de empresas en Argentina le ayudó a dar este salto y uno de sus clientes y un compañero de MBA, le ayudaron con el capital inicial, algo más de dos millones de dólares.

En 2006 González desembarcó en la ciudad y en 2008 abrió GustOrganics, en una de las zonas más transitadas de Manhattan. En aquel momento sus certificaciones eran únicas pero el proyecto era más grande de lo que él se planteó. “Las cosas no salen siempre como se planean”, explica. Por eso tuvo que buscar más socios inversionistas en una ciudad donde no conocía a mucha gente.

¿Otra cosa que no salió como planeó? “Proyectamos una economía sólida y colapsó poco después de abrir”. “El consumo se desplomó”.

Muchos socios le dieron la espalda en los momentos difíciles. “No se cómo salimos adelante, creo que por el modelo de negocio y los valores de la propuesta. Nuestros trabajadores son muy fieles”. González dice bromeando que se volvió “loco tratando de ajustar y negociar”.

Una cosa que ha aprendido de todo ello es que cuando se buscan socios “hay que asegurase de que estén alineados con el proyecto. Si no, es como dormir con el enemigo”.

GustOrganics es ahora rentable y la gestión está en manos de su manager, el peruano Paul Chang y su esposa Kiki Adami. González sigue siendo el primer accionista pero ahora trabaja para ACE Natural, una empresa de alimentación orgánica.

Chang, que estudió administración de negocios en Perú, vino a EEUU con la idea de estudiar una maestría pero su inglés no era bueno y terminó atendiendo mesas en GustOrganics. Finalmente se hizo con la gestión y ahora con su esposa dan el siguiente paso: hacerlo vegano para ampliar la escasa oferta de una ciudad con 20,000 personas que no comen carne