Trabajadores no bajan la guardia por alza del salario mínimo

Más de cien empleados de restaurantes de comida rápida protestaron en Nueva York para exigir $15 la hora y al menos 19 fueron arrestados

Entre ambas protestas en Nueva York fueron arrestados un total de 19 trabajadores
Entre ambas protestas en Nueva York fueron arrestados un total de 19 trabajadores
Foto: Mariela Lombard / El Diario

Nueva York – Debajo de los relucientes bombillos del McDonald’s de Times Square y enfrente de las puertas que incitan a comprar algo barato para desayunar, mas de un centenar de trabjaddores de comida rápida se convocaron para reclamar, como desde hace dos años, por un alza del salario mínimo a $15 la hora. Una segunda manifestación se realizó más tarde en la calle 56 y la Octava avenida, también en Manhattan, donde otro grupo hizo una petición similar: aumentar el salario mínimo en Nueva York que actualmente está fijado en $8 la hora.

En ambas protestas, impulsadas por el poderoso Service Employees International Union (SEIU), se realizaron actos de desobediencia civil. Los organizadores confirmaron que en total 19 personas fueron arrestadas por la Policía. Las autoridades espesaron a cada uno de los manifestantes que se sentaron en medio de la calle, y todos enfrentan cargos menores por obstrucción del tráfico y conducta desordenada.

Impidiendo el paso para aquellos que querían comprar café y con pancartas que leían “Lo que sea necesario por $15 y una unión”, los manifestantes demostraron, una vez más, que la campaña nacional “Fight for 15” llegó para quedarse y que no pararán hasta que sus peticiones sean escuchadas.

Muchos de estos empleados que ganan menos de $8 la hora son hispanos. La mayoría debe trabajar semanalmente más de 50 horas para completar menos de $1,000 al mes y poder subsistir, e incluso ayudar a mantener sus familias en sus países de origen. Ya que una buena parte son indocumentados, no pueden recibir ayudas del Estado, como seguro de salud o subsidio de vivienda.


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“Para que mi familia pueda comer tengo que recortar cupones del periódico y hacer largas filas frente a las iglesias que entregan bolsas de comida. Para vestirnos cuento con la ayuda de organizaciones que regalan ropa. Trabajo nueve horas al día y entiendo que sin empleados como yo el sistema económico de este país se vendría abajo”, dijo a El Diario, Flavia Cabral, empleada del McDonald’s de la calle 51 con Broadway.

“No tengo seguro de salud, ni recibo ayuda de parte del Estado. Mi esposa, mi hija y yo debemos bandearnos con lo que gano: $8 la hora y sin propina. No puedo conseguir otro empleo porque en Domino’s no me dan horarios fijos, lo que hace imposible que me contraten en algún otro lugar”, dijo Fernando Lorenzo (39), quien trabaja en el Domino’s Pizza de la calle 59 desde hace cinco años.

McDonald’s, por su parte, afirmó a través de su directora de comunicación, Lisa McComb, que no considera que las manifestaciones sean una “huelga” sino “protestas manipuladas en las que se transporta a gente hasta restaurantes de comida rápida”. Algunos de los participantes han recibido hasta $500 para manifestarse y ser arrestados, aseguró la cadena de restaurantes.

McComb cree que una subida en el salario mínimo debe llevarse a cabo con tiempo, para que el impacto en los pequeños y medianos negocios -como los que gestionan casi el 90% de los restaurantes McDonald’s a través de franquicias- sea manejable. Son estos franquiciados los que deciden el salario de sus empleados, indicaron desde la empresa. Pero, recientemente, el Departamento de Trabajo advirtió que McDonald’s debe también considerarse un co-empleador compartido con los franquiciados.

La protesta en Nueva York, que empezó a las 7:15 a.m., fue una de las más de 150 manifestaciones que realizaron este jueves en distintas ciudades del país con el mismo propósito de exigir un alza en el salario mínimo.

“Gano $6.30 la hora, pero de eso me descuentan $1.91. Hay meses que no tengo para comprar ni la MetroCard. Tengo que limitar las comidas que hago al día y las propinas no son buenas”, dijo Guillermo Brizuela (32), quien trabaja para un lavadero de carros en Manhattan. “Sé que la mayoría de los que están acá son empleados de restaurantes. Pero yo estoy aquí para sumar al movimiento a otros trabajadores que no tienen lo que necesitan y merecen”.

“Fight for 15” es una campaña que empezó en Nueva York hace dos años y que ha puesto sobre la mesa la brecha que hay entre ricos y pobres, y es financiada por el sindicato Service Employees International. Su propósito es que el Congreso apruebe un salario mínimo de $15 a nivel nacional. Hasta ahora han conseguido el apoyo de políticos como el gobernador del Estado de Nueva York Andrew Cuomo, quien dijo al reaccionar a la protestas de este jueves, que “nadie que trabaje 40 horas a la semana debería tener que vivir en la pobreza y esto comienza con el aumento del salario mínimo”.

“Aplaudo a los trabajadores de comida rápida en todo el estado de Nueva York que están de pie por sus derechos y que luchan por un sueldo digno. Me mantendré en solidaridad con estos trabajadores. Apoyo sus esfuerzos para aumentar el salario mínimo y para consolidar su derecho de afiliarse a un sindicato”, agregó Cuomo una vez finalizaron las protestas.

“Para que mi familia pueda comer tengo que recortar cupones del periódico e incluso hacer largas filas frente a las iglesias del barrio, que muchas veces entregan bolsas de comida. Para vestirnos cuento con la ayuda de organizaciones que regalan ropa”. Flavia Cabral (52), trabaja en el McDonald’s de la calle 51 con Broadway.

“Gano 6.30 la hora, pero de eso me descuentan 1.91. Subsisto, pero tengo que limitar las comidas que hago al día”. Guillermo Brizuela (32), trabaja para el Car Wash de la calle 47 en Manhattan.

“Vivo en un apartamento muy chico en El Bronx con mi esposa y mis dos hijos. Ninguno tiene seguro de salud. Tampoco contamos con subsidio de vivienda. No puedo encontrar un segundo trabajo porque mis empleadores no me dan horarios fijos”. Ismael Rodríguez (30), trabaja en el Domino’s Pizza de la calle 59 en Manhattan.