Préstamos abusivos están bajo vigilancia en Nueva York

Regulador financiero estatal investiga a entidades por créditos "hard money"

Benjamin Lawsky, superintendente de Servicios Financieros del Estado de Nueva York.

Benjamin Lawsky, superintendente de Servicios Financieros del Estado de Nueva York. Crédito: Cortesía

El regulador financiero del estado de Nueva York, Benjamin Lawsky, está preocupado porque algunos préstamos conocidos como “hard money” puedan ser abusivos y estar diseñados para evitar su devolución.

Estos créditos se conceden para un corto plazo, a altas tasas de interés y están avalados por una propiedad inmobiliaria por lo que si no se devuelve acaba con un embargo.

El departamento de Lawsky ha lanzado una investigación sobre las prácticas de nueve firmas que hacen este tipo de transacciones en el estado y que pueden ser “potencialmente abusivas”. Desde su oficina se explica que estos prestamistas no siempre examinan la capacidad para devolver el dinero de quien lo solicita y existe la preocupación de que se concedan los créditos “con la expectativa de que haya un embargo y se tome posesión de la propiedad”.

Lawsky cree que hay entidades que hacen estos préstamos de forma legítima, pero sospecha que hay otras que imponen además de altas tasas, numerosas comisiones, cuotas que se multiplican al final de la vida del préstamo y obligan a firmar documentos que permiten tomar posesión de la propiedad cuando se pierde un solo pago.

Lawsky ha solicitado información a estas entidades aclarando que eso no significa que estén haciendo algo ilegal.

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A la vez que las autoridades estatales han activado las alertas ante posibles abusos financieros, a nivel federal, la FTC (Comisión Federal de Comercio) y la Oficina de Protección del Consumidor Financiero (CFPB) han paralizado las operaciones de CWB Services y sus filiales que son prestamistas en la red con sede en Kansas City, y otra entidad más llamada Hydra, que operaba en EEUU pero estaba registrada en el Caribe y Nueva Zelanda.

A ambas se les acusa de retirar dinero de las cuentas bancarias de consumidores como pago de préstamos que éstos nunca autorizaron.

Los reguladores explican que esta empresa se aprovechaba de la información que dan los consumidores en internet. Los acusados compraron esa información que incluye la cuenta corriente y el número de routing y hacían pequeños depósitos de $200 o $300 sin que el titular de la cuenta lo aprobase o lo supiese. Poco después, empezaban a cobrarse la devolución. Entre $60 y $90 que iban retirando cada dos semanas de las cuentas a las que tenían acceso. Pero aún, estos pagos no devolvían el préstamo no autorizado sino que eran contabilizados como “cargos financieros”, no cuotas.

Cuando los clientes de los bancos se quejaban, CWB afirmaba a las entidades que las transacciones tenían autorización.

CWB Services hizo préstamos no autorizados por valor de $28 millones entre 2012 y 2013 y se cobró $46.5 millones.
En 15 meses, Hydra hizo créditos no autorizados de corto plazo y altas tasas por un total de $97.3 millones y se cobró $115.4 millones.

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