Enrique Peña Nieto debe hablar menos
Hay un punto importante que lamentablemente no se menciona en ninguna parte y es la casi desaparición de la clase media mexicana como factor político
El mandatario mexicano participó en la 69 Asamblea General de la ONU Crédito: EFE
Quiero agradecer a La Opinión porque por treinta y dos años ininterrumpidos me ha dado la oportunidad de platicar domingo a domingo a través de esta columna, y a ustedes mis lectores por su tiempo y comentarios. Esta “burbuja” es la primera del año 33.
Durante ese tiempo el mundo ha dado muchas vueltas, y la manera de ver las cosas también, y por supuesto yo he cambiado con el paso del tiempo, lo que espero se haya reflejado en mis artículos.
Hoy quiero dedicarme un poco al presidente de México, Enrique Peña Nieto, y en especial a su discurso pronunciado en las Naciones Unidas. Ese discurso consta de dos partes totalmente diferentes. Lo he leído dos veces y lo he escuchado en grabación otras tantas.
La primera parte en que Peña Nieto señala las deficiencias de las Naciones Unidas, aunque olvida el derecho de veto de las grandes potencias, esta escrito por alguien que sabe manejar el lenguaje internacional diplomático. Y aunque a mí en lo personal me pareció una critica algo fuerte, no dejo de aceptar que en parte tuvo razón, y por supuesto le aplaudieron muchas naciones que no juegan un papel importante en el mundo político mundial.
La segunda parte me pareció más un discurso político-local populachero que un discurso para las Naciones Unidas. Hablo como lo esta haciendo todos los días en México, sobre lo que el considera sus grandes éxitos, y los cambios que espera lograr, asuntos que pienso no debieron tratarse en ese momento y lugar.
Peña Nieto tiene una personalidad agradable pero en México la gente esta saturada de oírlo hablar tres veces al día de diferentes temas, siempre conminando a sus secretarios a activar ciertas acciones y prometiendo gastos que por más cuentas que se hagan no concuerdan con las posibilidades del gobierno mexicano.
Su insistencia y la de su Secretario de Gobernación acerca de que ha bajado la violencia en México, esta soportada por cifras reales, pero la reducción mínima no debe ser motivo de orgullo cuando los índices de criminalidad siguen siendo extraordinariamente altos.
Hay un punto importante que lamentablemente no se menciona en ninguna parte y es la casi desaparición de la clase media mexicana como factor político. Los mensajes que yo recibo en muchos casos hablan de esa clase media que parece haber perdido interés y que actualmente forma una silenciosa mayoría que no critica pero tampoco esta satisfecha por la forma en que el país esta siendo manejado.
Convendría que el presidente dejara de hablar de todo y dejara figurar a sus secretarios de estado en las responsabilidades que se supone que tienen. Eso le haría mucho bien al país.