Jace Amaro sueña volar alto con Jets

Joven latino lucha y brilla en su primer año en la NFL
Jace Amaro sueña  volar alto con Jets
Jace Amaro, de los Jets.
Foto: Cortesia NY Jets

@newsgus

Si hay algo que Jace Amaro extraña son los sabores de la comida mexicana de San Antonio, Texas, ciudad en la que creció.

“Lo mío son los tacos y las enchiladas”, dijo Amaro, ala cerrada de los Jets de Nueva York. “Crecí comiendo comida mexicana en San Antonio, el mejor lugar para comer comida mexicana. Por eso es que extraño mi casa”.

A pesar de que hace un año combinaba su tiempo entre las aulas y las canchas universitarias, Amaro está aprendiendo de las lecciones en su carrera como jugador profesional de la NFL.

“He aprendido que esto ya no es fútbol americano colegial, que lo principal es atrapar el balón primero y de ahí arrancar para hacer la jugada”, manifestó el novato proveniente de la universidad Texas Tech. “Los errores que siento que he cometido, son en esas jugadas en las que trato de hacer más de lo necesario demasiado rápido”.

Pero muy pocos señalan sus errores. Al contrario, el ala cerrada de 6 pies y 5 pulgadas de estatura se ha destacado al aprovechar al máximo las jugadas en las que entra al terreno de juego.

“Por la situación en la que nos encontramos, y al no ser un equipo que figure por su ataque aéreo, siento que estoy haciendo un muy buen trabajo en las ocasiones que estoy en el campo. He logrado hacer mi trabajo”, acotó.

Del brazo de su mariscal de campo Geno Smith, los Jets es la penúltima ofensiva aérea de la NFL. A pesar de eso Amaro lidera en recepciones con 27 y en yardas con 234 entre los alas cerradas novatos en esta temporada.

Además, siente la dicha de haber tocado las diagonales en una ocasión, en la semana seis ante Denver, quizás el mejor momento de su corta carrera profesional.

“Esa anotación se sintió muy bien”, afirmó. “Hubiera sido mejor si hubiéramos ganado el partido”.

Además de anotar, este atleta latino brilló al atrapar 10 pases para 68 yardas, sus mejores números hasta el momento. Pero el gusto le duró poco. La jornada siguiente apenas hizo tres recepciones para 22 yardas.

“Ese ha sido el desafío más grande hasta el momento, entender que no voy a hacer una gran jugada en cada ocasión en la que participe o atrapar 10 pases como lo hice en el partido contra Denver”, explicó. “Simplemente tengo que entender que debo estar listo para hacer la jugada cuando el balón venga a mí”.

En un deporte en el que pocos latinos brillan, Amaro tiene una figura como referente: Tony González, que jugó 17 temporadas en la liga y ostenta las marcas en anotaciones (111) y yardas totales (15,127) entre los alas cerradas de toda la historia.

“Tony González es sin duda un jugador al que yo admiro mucho”, aseveró. “Él es uno de los mejores jugadores que ha visto este deporte, y alguien a quien yo quisiera emular y poder compararme un día”.

Y si eso ha de suceder, Amaro se encomienda a Dios, acaso la luz que ilumina cada ruta que recorre sobre el terreno de juego.

“Para mí la fe es lo más importante no sólo cuando juego sino en mi vida”, indicó. “Creo que no estaría aquí si no fuera por mi fe. Especialmente ahora en la situación en la que estamos, cuando los tiempos son difíciles, mi fe es algo en lo que encuentro refugio y la fuerza para seguir anhelando y marchando adelante”, finalizó

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