Brasil continúa inclinada a la izquierda
El periodista Luján Frank Maraschio, desde Brasil, desarrolla diversos temas
Dilma Rousseff es reelecta Presidenta de Brasil. Crédito: Fabio Rodrigues Pozzebom / Agencia Brasil (EBC)
- Dilma Rousseff, ex guerrillera, la militante marxista y economista, es reelecta con poco más de tres puntos (de diferencia con su rival) para continuar ejerciendo la presidencia de Brasil. En los próximos 4 años, los ciudadanos verán si la dirigente del Partido de los Trabajadores cumple con las promesas electorales que se vienen escuchando desde hace años.
- La “hija política” de Lula da Silva logra acceder a otro mandato con una sociedad brasileña dividida, parálisis económica, altos índices de corrupción, agudos indicadores de inseguridad ciudadana, bajo niveles de saneamiento básico, critico estado del sistema de salud pública, un carente sistema educacional y 63% de la estructura de carreteras deteriorada, entre otras cosas.
BC, SC, Brasil.- La presidente de Brasil, es reelecta por un estrecho margen de votos. Un poco más de tres puntos de diferencia fueron suficientes para vencer a su adversario, Aécio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña. Dilma Rousseff, habló de unión y reformas en su primer discurso en la noche del 26 de octubre, luego de conocerse el resultado de las urnas.
Mensaje subyacente
En Brasilia, Rousseff negó que el país se encuentre dividido, pero pidió paz entre todos. Solicito, “sin excepción, a todas las brasileñas y brasileños a unirnos en favor de nuestra patria, de nuestro país, de nuestro pueblo. No creo que estas elecciones hayan dividido el país. Entiendo que ella haya movilizado ideas y emociones, a veces contradictorias, pero movidas por un sentimiento común: la búsqueda de un futuro mejor para Brasil”, señaló la presidenta reelecta.
Es preciso indicar que toda campaña electoral, se caracterizó por la beligerancia verbal entre los candidatos, con mayor énfasis en la previa de la segunda vuelta. Por otro lado, la primera mandataria dijo que entendió el reclamo de las urnas, sobre la necesidad de cambios. Prometió impulsar una reforma política, dialogando con el Congreso, la sociedad civil e insistió con un plebiscito para legitimar la transformación. Garantizó el combate contra la corrupción, acciones para la recuperación del ritmo económico, mantención del empleo, como también del salarios y bajar la inflación.
Falta de conciencia
La violencia no es sólo una cuestión inherente, por estos tiempos, de la dirigencia. En reiteradas crónicas relatamos sucesos que protagoniza el poder paralelo del crimen organizado, que cada vez es mayor y, sin dudas, es factor principal que quebranta la seguridad ciudadana.
Una de las demostraciones emblemáticas, es la invasión a la Villa Olímpica Honório Burgel (Rio de Janeiro), llevada a cabo la semana pasada por una banda de narcotraficantes, provista de armas de gran poder de fuego. El grupo, se supo por los medios locales, es comandado por Celso Pinheiro Pimenta, alias el “Playboy, buscado por la justicia y por el cual ofrece una recompensa.
Atentados en el país
Las comunidades pacificadas, donde se instalaron destacamentos de la Policía Pacificadora, se encuentran en un estado de guerra permanente. Esto se repite en varias ciudades del país y con un creciente nivel de violencia. En São Paulo, hasta la semana pasada, se registraron 1.179 atentados al transporte urbano de pasajeros. En uno de ellos, terminaron quemando el ómnibus con su chofer.
El motín de cárcel de Pedrinhas (Maranhão), se reprodujo en el Estado de Paraná. En Santa Catarina (sudeste), se produjeron más un centenar de ataques en una treintena de ciudades, protagonizados por grupos criminales. Según versiones de prensa, el 2 de octubre un jefe policial dijo que las ordenes fueron impartidas por presos transferidos desde el Estado catarinense a la Penitenciaria Federal de Mossoró (Rio Grande del Norte).
Reivindicaciones
El año pasado, se llevaron a cabo múltiples manifestaciones populares por gran parte del país. En ellas, los reclamos eran para luchar contra la corrupción, el esclarecimiento de hechos emblemáticos, de repercusión pública, que involucran hasta hoy a la misma presidente Rousseff y al ex mandatario Lula da Silva, entre otros.
Hoy, como en 2013, continúa el clamor de un gran sector popular, este se dirige al deplorable estado del sistema de salud pública, de la educación, por la falta de saneamiento básico en muchos municipios del territorio, burocracia, alta carga tributaria, gasto estatal monumental, ausencia del Estado y una sensación exteriorizando que aún falta mucho para producirse un cambio verdadero.