El deporte en el que los hombres son excluidos

El nado sincronizado sigue siendo una actividad deportiva exclusiva para mujeres, al menos en Juegos Olímpicos

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El deporte en el que los hombres son excluidos

Una modalidad deportiva ha quedado olvidada en la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres en el deporte.

No se trata del boxeo femenino, que no fue incluido como deporte olímpico hasta los Juegos Olímpicos de Londres (2012).

Tampoco es la halterofilia, categoría en la que las mujeres no pudieron competir hasta los Juegos de Sydney de 2000.

Las Olimpiadas de Londres fueron las primeras de verano sin deportes exclusivos para los hombres.

Pero el nadador alemán Niklas Stoepel no pudo participar porque el nado sincronizado sigue siendo, con excepciones, un deporte de mujeres.

Stoepel no es el único deportista dedicado profesionalmente al nado sincronizado.

El catalán Pau Ribes empezó a nadar a los siete años, la misma edad en la que empezó Stoepel.

“Fuimos con mi madre a ver un espectáculo a las piscinas de Montjuic (Barcelona) y me gustó”, le explica Ribes, de 19 años, a BBC Mundo.

Cuando empezó, sólo había chicas. Pero a Ribes no le importó y comenzó a entrenar todos los días.

A pesar de su dedicación y su esfuerzo, Ribes sólo podía competir en Cataluña.

“Iniciamos una recogida de firmas por todos los clubes y al final conseguí competir en toda España”, relata.

Los griegos si nadaban sincronizados

A pesar de que en la actualidad las mujeres reinan en el nado sincronizado, no siempre fue así.

En sus orígenes, el nado sincronizado era una actividad de hombres. Los antiguos griegos practicaban la gimnasia acuática en anfiteatros.

La primera competición que se conoce tuvo lugar en Berlín, en 1891. Poco a poco, el deporte se fue feminizando.

El término “nado sincronizado” se acuñó en Estados Unidos en la década de 1930.

Pero, ¿será que están mejor preparadas las mujeres para practicar este deporte que combina la natación, la gimnasia y la danza?

BBC Mundo se lo preguntó a Júlia Casals, miembro de la Selección Española hasta 2003 y entrenadora de un grupo mixto en el Club Mediterrani en Barcelona.

Casals cree que no.

“Los hombres y las mujeres tienen condiciones físicas diferentes. Los hombres tienen más masa muscular y menos flotabilidad”, ilustra Casals.

“Pero también tienen más fuerza y altura”, indica.

Para Casals, la clave está en practicar el deporte desde muy pronto. “Creo que los hombres son igualmente capaces si lo hacen desde pequeños”.

Es el caso de Ribes que, según Casals, tiene “muy buen nivel” cuando se lanza a la piscina.

Para la entrenadora, sería bueno que más hombres se animasen a practicar este deporte.

Sólo así conseguirán un nivel apto para competir en un escenario como los Juegos Olímpicos.

“Sexismo”

Hoy en día sólo hay una competición internacional de nado sincronizado masculino que se llama Men’s Cup y tiene lugar cada dos años.

Un portavoz de la Federación Internacional de Natación (Fina) le explicó a BBC Mundo que el comité técnico del organismo rechazó una propuesta de algunos países de permitir que los hombres compitan a nivel internacional en nado sincronizado.

Pero en algunos países, como Alemania, los hombres pueden competir junto con las mujeres.

En Reino Unido, el único club de nado sincronizado masculino, los OTS Angels, existe desde 2009.

El equipo, que se inició con cinco hombres, tenía a finales del año pasado unos 20 miembros.

“Negar a alguien que participe en algo en base a su género es sexista”, le dijo Ronan Daly, uno de los deportistas de los OTS Angels, a la BBC.

Ribes dejó hace dos años el nado sincronizado profesional y ahora solo lo practica como aficionado en un grupo mixto.

“Somos unos cinco o seis chicos”, explica. “Yo soy el que lleva más años, el resto empezaron de mayores”.

Ribes opina que los hombres deberían poder participar en los Juegos Olímpicos.

“Lo ideal serían los equipos mixtos. Sería más vistoso. Esperemos que algún día cambie”.